Un nuevo sistema de salud

Según el empresario, la salida está en asignar recursos sobre la base de la libre elección del servicio por parte de la gente
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23 de diciembre de 2001  

La crisis del sistema de salud es una de las caras más dolorosas de la decadencia económica de la Argentina. Según Jorge Aufiero, presidente de Medicus -una de las compañías de medicina prepaga líderes del país-, el problema más grande es el enorme grado de fragmentación entre los distintos actores del sector, que desemboca en una alta ineficiencia en el gasto.

"Esto no funciona exactamente como un verdadero sistema, no recurrimos a todos los elementos que tenemos en forma eficiente y coordinada -explica a LA NACION-. Entonces superponemos instituciones, aparatos, pagos, y no gastamos donde debemos. En salud es tanto o más importante cómo se gasta que cuánto se gasta."

La salida pasa, según el empresario, por asignar recursos sobre la base de la libre elección del servicio por parte de cada individuo. Los hospitales públicos y las instituciones privadas deberían competir en igualdad de condiciones. Y el Estado actuar como regulador del sistema y ayudar, a través de subsidios, a los sectores más desprotegidos de la población.

-¿Cuánto gasta la Argentina en salud?

-Nuestro gasto global (son cifras hasta hace tres, cuatro meses) varía entre US$ 630 y 680 por argentino por año. Alrededor de US$ 55 por mes. Con esa cifra, todos los argentinos podrían tener acceso a un plan promedio. Con lo que hoy gasta el país, si usted pone los estímulos económicos en el lugar adecuado, puede mejorar enormemente el rédito social de lo que se invierte en salud.

-¿Cuáles son hoy los problemas básicos del sistema?

-Fuera de la falta de coordinación, la sanción del Plan Médico Obligatorio (PMO). Que como hecho de intención fue muy bueno, porque la idea era que cada beneficiario recibiera un paquete de beneficios considerados suficientes, y que eso no quedara librado a lo que cada uno quisiera dar. Eso se estableció, al principio, únicamente para las obras sociales. Y después, un día, el Congreso, tal vez con muy buena intención pero sin hacer ninguna cuenta, lo generalizó e hizo que también las prepagas tuvieran que dar el PMO. Que es de una amplitud tal que es absolutamente imposible de cumplir con el principio básico de la economía de que los recursos son finitos. Si usted tiene recursos finitos y egresos infinitos, quiebra del sistema.

-¿Qué pasaría con las prestaciones más costosas, como trasplantes o el tratamiento del sida?

-Deben estar incluidos siempre y cuando la persona que toma el contrato así lo decida. No estoy hablando de las obras sociales, sino de los contratos voluntarios. Hay que distinguir muy bien lo que son los contratos privados entre un ciudadano y una empresa con la seguridad social. Le doy un ejemplo. Usted podría tomar un plan que lo cubriera en un 100% en todo lo que es extremadamente caro y catastrófico. Lo ambulatorio quedaría a su cargo. Ahora, si esos gastos ambulatorios superaran determinada cifra, se gatillaría un mecanismo por el cual la institución que usted contrató se haría cargo de su cobertura. Así el gasto quedaría acotado.

La gente tiene que tomar conciencia de que, como en casa, no se puede gastar más de lo que se gana. Si no, se terminan pagando prestaciones de muy baja frecuencia y altísimo costo, con una mortalidad infantil vergonzante para la Argentina. Pongamos un orden de prioridades.

-Es difícil plantear ese sistema en un país que ha sido modelo en materia de acceso a la salud...

-En salud es muy importante diferenciar lo que es necesidad de lo que es demanda. Necesidad es lo que uno tiene la obligación moral de cubrir. Demanda lo que demanda cada uno. Si una chica quiere hacerse una serie de análisis para bajar dos kilos, eso es más demanda que necesidad... El sistema debe tener un incentivo económico que haga que el gasto sea eficiente, incorporando todas las instituciones que tenemos a mano. Básicamente el hospital público, que tiene recursos humanos excepcionales. Habría que transformarlo en un hospital comunitario, de autogestión.

Cuánto va a gastar la Argentina en salud es una decisión de la comunidad. Uno puede hacer un enunciado de buenas intenciones donde estén todas las prestaciones del mundo, ¿quién va a decir que no? Pero explíqueme cómo lo va a financiar. Usted lo paga con impuestos o con inflación, no tiene otra alternativa. Fíjese que la salud es la única área a la cual se destina un porcentaje determinado del sueldo. Y le puedo asegurar que ese 8% nunca salió de ningún cálculo.

-¿Y la gente sin recursos?

-El Estado les daría un voucher que se agregaría a ese 8% en caso de ser necesario. O directamente el 100% en caso de estar desocupados. La gente que puede autoabastecerse, obviamente, no recibiría ningún subsidio.

Médicos y empresarios

Inicios: Medicus nació en 1971 y fue fundada por cuatro médicos. Hoy es una de las empresas líderes en medicina privada del país.

Cifras: en su último ejercicio (julio 2000-junio 2001) facturó US$ 240 millones y obtuvo una ganancia de US$ 4 millones.

Infraestructura: cuenta con 56.000 metros cuadrados propios, que incluyen el Centro Medicus Azcuénaga y agencias de atención a los socios. Además, los dueños de la compañía son los accionistas mayoritarios del Sanatorio Otamenti y el Instituto Argentino del Diagnóstico.

Gente: Medicus da trabajo en forma directa a 730 empleados, y tiene como socios a 200.000 personas y 1100 empresas.

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