Una apuesta por frenar el drenaje de reservas y darle tiempo al nuevo Gobierno

Javier Blanco
Javier Blanco LA NACION
El duro ajuste al cupo busca dejarle al nuevo Gobierno los dólares necesarios para atender los pagos locales en dólares hasta marzo
El duro ajuste al cupo busca dejarle al nuevo Gobierno los dólares necesarios para atender los pagos locales en dólares hasta marzo Crédito: Shutterstock
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28 de octubre de 2019  • 12:47

Si algo dejó a la vista la transformación del denominado "cepo ligth" en "cepo casi total"-a poco menos de dos meses de haber sido dispuesto- es la escasa disponibilidad real de reservas con las que cuenta el Banco Central (BCRA).

En las estimaciones que manejan en esa entidad, aún descontando que la cuasi prohibición de demanda para atesoramiento puede terminar potenciándola al extremo, el ajuste del 98% dispuesto al cupo de compra de "personas humanas" permitirá reducir a la mitad (y en hasta dos tercios, si la situación se tranquiliza) la pérdida de reservas netas que el BCRA estaba enfrentando por ese canal.

Esas salidas explicaban casi un tercio del desplome que tuvo esta tenencia en los últimos tres meses, pero afectaban su posición más sensible: la de reservas netas o propias.

Las cuentas muestran que la caída de las reservas internacionales brutas alcanzó los US$22.806 millones en los dos meses y medio posteriores a las PASO. Se estima que un tercio de ese total (unos US$7300 millones), contando las fuertes intervenciones de las últimas tres ruedas previas a la elección presidencial, obedecieron a ventas del BCRA al sector privado, por sus intervenciones sobre el mercado para mantener el "dólar Alberto" a $60.

El resto de la caída está originado en pagos de deuda (que generan egresos desde que el país se quedó sin financista externo ni interno en divisas) y en el derrape de encajes por los retiros de depósitos en dólares del sistema bancario.

La apuesta oficial consensuada entre la administración que termina y los principales referentes de la administración que ingresa, es reducir de US$2891 millones (el total que alcanzó la demanda de personas en septiembre) o US$3500 millones (el monto que habría alcanzado este mes, tras la brusca aceleración de la demanda en las últimas ruedas) a unos US$1000 millones en noviembre.

En las proyecciones que se manejaron anoche, solo un egreso de esa magnitud permitiría a la administración Fernández asegurar los pagos de deuda local en dólares local previstos hasta marzo, es decir, unos tres meses después de su asunción.

El pedido surgió del equipo de Alberto Fernández para poder contar al menos con un lapso prudencial hasta lograr nuevos financistas o conseguir un alivio en el resto de los pagos de deuda que se intentarán reestructurar, eufemismo que se puede traducir más llanamente como "patear para más adelante". ¿Alcanzará? Eso se empezará a saber en los próximos días.

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