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Una apuesta fuerte que no excluye riesgos

Luis Cortina
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26 de agosto de 2000  

José Luis Machinea se sintió contra las cuerdas y reaccionó. Luego del segundo vendaval de rumores sobre su hipotética renuncia, el ministro de Economía decidió apostar fuerte y colocar al frente de la cartera industrial a un peso pesado del mundo empresarial.

Con el nombramiento de Javier Tizado, el ministro de Economía apunta a consolidar la alianza con los sectores productivos que apoyan la gestión, con quienes el nuevo secretario de Estado tendrá un diálogo directo. El nombramiento llega, además, pocos días antes de celebrarse el Día de la Industria, para cuando Machinea había prometido anuncios a los homenajeados.

Sin embargo, se trata de una apuesta riesgosa, según coinciden en evaluar analistas privados y algunos miembros del propio equipo económico.

Lo que Machinea espera que sea visto como un decidido apoyo a la inversión (que el Gobierno necesita como el agua en el desierto) ya está generando ruido en otros sectores industriales y no se descarta que en los próximos días haya cuestionamientos desde el punto de vista legal.

Las empresas siderúrgicas (y Techint, grupo al que pertenece hasta ahora Tizado, es su principal exponente) mantienen un conflicto histórico de intereses con las terminales automotrices por el precio de la chapa que generó reiterados roces en el pasado. Ayer, al conocer la decisión ministerial, importantes directivos de las fábricas de vehículos pusieron el grito en el cielo. En Economía (que ayer, pese a la profundidad de los cambios dispuestos se limitó a emitir un comunicado de prensa, sin pudieran buscarse respuestas del ministro) destacan la capacidad gerencial y apertura de pensamiento de Tizado, pero resulta difícil evaluar cuál será la actitud de éste cuando deba dirimir conflictos de intereses como el señalado más arriba. Del mismo modo, ya hay pronósticos de varias presentaciones ante la Oficina Anticorrupción por presunta violación a la ley de ética pública, que exige a los funcionarios no haber ejercido actividades relacionadas con el cargo público para el que fueron designados al menos un año antes de cruzar la línea. "Tizado tendrá que excusarse de intervenir cuando deba tratar temas relacionados con su actual actividad", fue la respuesta de la aquella oficina ante la consulta de Economía.

El problema es que, por su propio peso, la siderurgia está presente en buena parte de las políticas industriales que trata la secretaría del área.

Varios puestos

Los más críticos recuerdan que Tizado es ya el segundo hombre del grupo Techint que se integra al equipo económico. El actual titular de la Aduana, Eduardo Casullo, era ejecutivo de Siderca (había sido secretario ejecutivo de la Unión Industrial Argentina en tiempos de Claudio Sebastiani).

Hay otro dato que no pasa inadvertido para los observadores económico-empresariales: en 1991, cuando Machinea se recuperaba del ostracismo obligado por la salida del gobierno de Raúl Alfonsín, el patriarca del grupo, Roberto Rocca, lo llevó de su mano a presidir el entonces flamante Instituto de Desarrollo Industrial (IDI), una usina de ideas de la central fabril que sustituyó el asesoramiento que brindaba hasta entonces la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL).

Machinea estuvo allí hasta 1995, y varios de los economistas fogueados en esa escuela se integraron después a la FADE, fundación desde la que luego desembarcaron en el ministerio.

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