¿Una empresa privada estatal?

Jorge Oviedo
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20 de agosto de 2004  

Mientras el precio del petróleo marca casi todos los días un récord, en la Argentina avanza el proyecto para crear una empresa estatal de energía, ya que el proyecto atribuido al ministro Julio De Vido logró media sanción del Senado.

Uno de los puntos que resultan curiosos en la redacción del proyecto está en el artículo cuarto, que faculta a la empresa para "intervenir en el mercado a efectos de evitar abusos de posición dominante".

Empresarios del sector energético vieron con sorpresa la inclusión de esa especie de potestad regulatoria, ya que existen organismos públicos de control que deben velar por que no haya abusos de posiciones dominantes en los mercados. Y deben aplicar sanciones si las descubren y pueden probar. De hecho, a la mayor petrolera argentina se le aplicó en los años 90 una multa de alrededor de $ 100 millones por una supuesta irregularidad de ese tipo en el mercado de gas licuado.

Con la creación de la nueva empresa surge la incógnita de si no será la encargada de comenzar a vender a precios políticos alegando que hay abusos cuando las necesidades del gobierno de turno lo determinen.

Por otro lado, algunas críticas han surgido de personas que acuerdan con las concepciones de filosofía política que el presidente Néstor Kirchner declara. Por ejemplo, el hecho de que la nueva empresa estatal sea designada como una sociedad anónima y no como una sociedad del Estado o como una sociedad con participación estatal mayoritaria la dejaría fuera de los controles de la Sigen y la Auditoría General de la Nación (AGN). El peronista Juan Gabriel Labaké, conocido por su discurso nacionalista y de repudio a las políticas de los años 90, criticó esta suerte de superpoderes que tendría la todavía no nacida Enarsa.

También hay quienes creen que el hecho de que la proyectada empresa tenga amplios poderes sobre los permisos para exploración y explotación en las áreas marítimas que no han sido concesionadas puede generar un peligro de falta de transparencia. Hay dudas de que Enarsa deba obligarse a hacer licitaciones si desea conceder a terceros esos permisos, en los que estaría en juego el patrimonio público.

* * *

Si el avance en la creación de la empresa estatal de energía puede ser visto por algunos empresarios como un triunfo para De Vido y una derrota para Lavagna, el cambio de estrategia con el FMI parece más bien producto de la influencia del ministro de Economía.

Quienes sospechan que si la estrategia no funciona Lavagna quedaría al borde de la renuncia sopesan también su fuerte imagen positiva. "Kirchner no lo eligió y probablemente no lo elegiría jamás, pero no puede prescindir de él", señaló un hombre de empresa.

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