Una gran largada no garantiza el triunfo

Jorge Oviedo
Jorge Oviedo LA NACION
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28 de diciembre de 2015  

Mauricio Macri gusta de los deportes, y fue su gestión la que trajo la Fórmula E a la Argentina, esa versión ecológica y sustentable de la Fórmula Uno. Seguramente sabe que una buena posición de largada y una buena salida pueden definir una carrera de autos. El arranque económico estuvo bien, con muchos menos enredos que los que se preveían.

Pero sin duda también sabe que falta mucho, que un Gran Premio se puede estropear en la primera curva o a las pocas vueltas después de una gran largada.

Dentro del equipo económico parecen lejos de dormirse en los laureles. Largar bien es muy importante, pero no lo es todo. Muchos grandes pilotos no eran buenos en los inicios de las carreras y, sin embargo, eran imbatibles. Otros, especialistas en ganar posiciones en el arranque, luego tenían enormes dificultades para mantenerse concentrados y consistentes durante las dos horas febriles de un GP.

"Se equivocan los que creen que salir del cepo sin una explosión lo arregló todo", dicen cerca de Macri.

Los mecanismos para salir con éxito no pueden durar todo el tiempo.

Las altas tasas de interés para retener dólares y pesos es la fórmula que indica el manual. Que también dice que hay que relajarlas si se vislumbran la salida de la recesión y la desaparición de las tendencias inflacionarias.

"Hay que armar, anunciar y mantener confiable un plan fiscal que garantice la desaparición de la emisión descontrolada de pesos, que generó inflación y presiones cambiarias", dicen los que analizan números, incluso para el Gobierno.

Una necesidad para reactivar es retirar gastos improductivos e impuestos insensatos. Las automotrices, por ejemplo, descuentan que en los pocos días que quedan de 2015 aparecerá la medida que quite el absurdo impuesto a los automóviles de "alta gama", que destruyó el mercado. "Lograron que no se puedan vender en la Argentina automóviles hechos en la Argentina", dice un directivo indignado con el engendro del ex ministro Axel Kicillof. Por la falta de actualización de las escalas y los aumentos de precios en pesos, dicen en las terminales, el tributo, de subsistir, como lo dejaron Cristina Kirchner y Kicillof afectaría hasta los modelos más económicos y más vendidos, que se hacen en Brasil.

Parte del ajuste fiscal provendrá de la reducción de los subsidios al consumo de servicios públicos. Para algunos sectores será compensado por el alivio que significará la actualización del impuesto a las ganancias. Muchos que no lo pagan al menos recibieron un bono, que alcanza a jubilados con la mínima y a los beneficiarios de los planes sociales.

Una sociedad con una economía mejor organizada, que vuelva a crecer y distribuya razonablemente y sin inflación debería crear más empleo productivo y mayor recaudación de impuestos razonables. La estanflación con crecientes impuestos sólo lleva a las catástrofes como las causadas por Cristina y Kicillof, que merecen ser recordados como los huracanes Axel y Cristina, que lograron que en una época de contexto externo increíblemente favorable no fuera negocio producir carne, trigo y manzanas en la Argentina.

Como ya se relató en este espacio, las altas tasas en pesos y dólares pueden llevar, en libertad cambiaria, a una situación de bicicleta financiera, que lleve otra vez al atraso cambiario. Controlar el déficit, que es condición imprescindible pero no suficiente para controlar la inflación, es clave.

Tal vez el Presidente debería recordar la pista del circuito de Suzuka, Japón, donde Ayrton Senna es recordado aún hoy, no sólo por sus virtudes de extraordinario largador, sino por el modo en que tomaba las complicadas "S" que llegan muy poco después de la primera curva.

Diciembre no fue complicado en lo cambiario, pero hay que tener en cuenta que es un mes de alta demanda de pesos, no tanto de dólares. Se deben pagar salarios y aguinaldos, y vencimientos impositivos, que se hacen en moneda local. Enero y febrero tienen tradicionalmente una mayor demanda de dólares, por el turismo y el problema de la oferta es el achique monumental que el kirchnerismo infligió a la oferta de trigo.

Una prueba de que en diciembre el problema son los pesos fue el desaguisado que causó en diciembre de 2010 la incompetencia de Amado Boudou y los suyos en la provisión de billetes, que había que imprimir en Brasil y traer en aviones Hércules, que no estaban disponibles porque estaban alquilados para el Rally Dakar.

Una vergüenza de funcionarios que jamás deberían haber estado en la pista, por no saber ni manejar, no sólo largar.

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