Una gran oportunidad para el desarrollo

Camilo Tiscornia
Camilo Tiscornia PARA LA NACION
Están las condiciones para que el país rompa con su volátil pasado
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20 de agosto de 2017  

Es habitual encontrar análisis comparados del PBI per cápita de la Argentina y el de otros países del mundo en los que se sugiere que a principios del siglo XX nuestro país tenía un nivel de desarrollo similar al de Canadá, Australia, Nueva Zelanda e incluso Estados Unidos. Sin embargo, muchos cuestionan esas comparaciones basados en la poca calidad de las estimaciones o por no tener en cuenta temas relacionados con la distribución del ingreso y las condiciones sociales de la población. Sin entrar en esta discusión, que hace referencia al nivel relativo del PBI per cápita, hay algo en lo que no hay duda: la volatilidad de cualquier indicador macroeconómico de la Argentina es notablemente superior a la de otros países, sobre todo si se la compara con aquel club de países al que nuestro país habría pertenecido.

Esa altísima volatilidad, acompañada de niveles de inflación casi sin precedente en épocas de paz, es en mi opinión la causa fundamental del pobre desempeño macroeconómico de nuestro país en las últimas décadas, que desemboca en una pobreza vergonzosamente alta. La inestabilidad permanente lleva al cortoplacismo y al comportamiento oportunista, ambos incompatibles con la calidad y los niveles de inversión que necesita un país para desarrollarse.

A partir de los años 90, pero, sobre todo en los 2000, la gran mayoría de los países latinoamericanos, que también tienen un pasado macroeconómico volátil, implementó políticas económicas que los dotó de mayor estabilidad macroeconómica. Esto les permitió obtener resultados ciertamente satisfactorios y capear razonablemente bien momentos complejos de la economía mundial. La Argentina no transitó ese camino, a pesar de lo cual obtuvo buenos resultados durante los primeros años posteriores a la crisis de 2001/2 (en parte por la inusual capacidad ociosa y alto desempleo de partida) pero luego, una vez más, las políticas macroeconómicas insostenibles pasaron factura y volvimos al patrón de alta inflación y bajo crecimiento.

Las medidas adoptadas desde su inicio y las declaraciones de los diversos funcionarios encargados de la política económica (incluido el Presidente) muestran un importante compromiso del actual gobierno por lograr una macroeconomía sana. En este sentido, el respaldo que obtuvo en las elecciones primarias del domingo pasado, a pesar de los costos sociales que las correcciones implementadas puedan haber tenido, constituye una oportunidad para que la Argentina rompa con su volátil pasado.

Aún resta mucho para lograr un estado satisfactorio de la macroeconomía e incluso lograrlo no sería la solución a todos los problemas del país, pero nuestra historia muestra que las soluciones necesarias nunca van a venir de mantener una macroeconomía desordenada.

El autor es economista, director de C&Ty profesor en la UCA

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