Una incómoda planilla que arruinó las vacaciones de unos cuantos

Francisco Olivera
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31 de diciembre de 2011  

Ya casi todos saben lo que no tienen que contestar. Cuando Guillermo Moreno, el funcionario más poderoso que tiene la presidenta Cristina Kirchner, pregunta entre empresarios a dónde se irán de vacaciones, la mayoría habla de Mar del Plata, Necochea, Pinamar, Mendoza. Me parece muy bien -alentó días atrás entre ejecutivos de consumo masivo-. Nada de Punta del Este, de sacar divisas del país. Con Moreno nunca se sabe, pero se supone que fue en broma. Así lo tomaron sus interlocutores.

Hay, con todo, chistes que causan menos gracia en las corporaciones. La semana pasada, la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) recibió las mismas planillas que hace 15 días venían recibiendo empresas y cámaras de distintos rubros como el petrolero. Son enormes listados de datos que los destinatarios deben llenar con detalle: exportaciones, importaciones, estructura de costos, resultados, margen por concesionario, análisis de flujo. El requerimiento no abarca sólo 2011, sino las cifras de los últimos diez años.

Algunos se han atrevido a preguntar el porqué de la exigencia, pero desde la Secretaría se les contesta con escasa precisión. El Gobierno necesita esa base de datos, responden, para próximos planes de competitividad que serían anunciados en el futuro y que irán, como anticipó la Presidenta en la asunción ante el Congreso, sector por sector. Sintonía fina. Otros ni preguntan.

Los sondeos no discriminan. O sí, en rigor: entre las petroleras, la única que no recibió el formulario es Shell, objeto del llamado de Néstor Kirchner al boicot en 2005. Su presidente, Juan José Aranguren, viene de acumular en estos años 57 causas penales en su contra como consecuencia de presentaciones de la Secretaría de Comercio Interior. Ni las melodías del Puma Rodríguez, contratado por Carlos Bulgheroni para su multitudinaria fiesta de fin de año en la Rural, lograron atenuar la desazón en que cayó el sector con esas planillas. ¿Por qué no a Shell? ¿Acuerdo entre Moreno y la Corona Británica? Nunca se sabe, pero esa discrecionalidad, las arbitrariedades y la nula información están creando divisiones entre empresarios. ¿Qué determina a quién le toca? Algunas automotrices destilan ya malhumor en Adefa. "Acá, cada uno arregla por su cuenta con Moreno y con Paglieri [Beatriz] sin decirle al resto", protestaron en una de estas compañías. Mas que nunca, la vara no es la misma.

Todo se agrava, además, porque los fabricantes de autos acumulan muchos asuntos pendientes. Hay empresas que llevan dos meses de atraso en el pago de importaciones o créditos. Ni el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil (Bndes) se salvó de la mora. Pero Moreno no cree en esas presiones. ¿Qué proveedor va a cortar los envíos en momentos de crisis?, provoca a los ejecutivos. No se puede estar en todos los rincones y conciencias del mundo: algunos proveedores ya estaban efectivamente retaceando mercadería y, después de algunas gestiones del Gobierno, se destrabaron varios pagos.

El secretario no se toma fines de semana. Y ya avisó entre directivos de la Unión Industrial Argentina (UIA) que tampoco se irá de vacaciones. En esa entidad, la sola imagen de una presidenta de licencia y un secretario de Comercio Interior desbocado alcanzan para vislumbrar un enero movido. Algunos ya sacan conclusiones de médico sin serlo: calculan que, una vez operado un paciente de este tipo de problemas, lleva tiempo dar con la dosis adecuada requerida por la tiroides. Conclusión: la situación real de convalecencia será acaso más extensa de lo previsto. Recuerdan que Menem, por ejemplo, se tomaba vacaciones, jugaba al golf y delegaba funciones, pero eso nunca será posible con un Kirchner en el poder. ¿Quién será entonces capaz de insuflarle fuerza a la gestión, sino Moreno?

El mismo que ha vuelto en los últimos días a espantar a empresarios con información sobre compras individuales de dólares de cada uno. Hace un mes, una delegación encabezada por José Ignacio de Mendiguren, presidente de la UIA, le planteó estas inquietudes al jefe de la AFIP, Ricardo Echegaray, del que se llevó la promesa del resguardo de la privacidad. Pero Moreno no repara en esas disquisiciones, y de ahí el desvelo del recaudador, cuyo organismo convocó, hace dos semanas, a un grupo de periodistas sólo para mostrarles los sistemas electrónicos inviolables con que trabaja la AFIP. Su vocero ofreció incluso a este cronista la planilla de los últimos llamados telefónicos de Echegaray. El propósito: demostrar que no llama a empresarios para enrostrarles nada confidencial y que en la Argentina sigue existiendo el secreto tributario. Hasta hace unos dos años, cualquier dato bancario o impositivo se obtenía con la intervención de un juez. Las medidas antilavado han abierto un mundo de sorpresas.

Era menos cruento cuando los llamados venían con otras intenciones. Hay empresarios que muestran casi con ternura la invitación que recibieron, semanas atrás, a contribuir con un documental sobre Néstor Kirchner que se estrenaría en marzo y contará con la inestimable colaboración de Florencia Kirchner. Hasta la presentación en papel, con pingüino incluido, era simpática. Uno de los productores del film, Jorge Héctor Devoto, ex montonero exiliado en Suecia en los 70, ya anticipó al diario El Cronista que se habían excedido un poco los costos y que estaban, por lo tanto, en unos 4 millones de pesos. Una ganga para los empresarios, si se constatan las penurias del thriller clase B a que los convoca Moreno todos los días.

folivera@lanacion.com.ar

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