Una leyenda de piratas, murciélagos y poder

Bacardí ron
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22 de febrero de 2015  

La historia del ron más popular del mundo comienza a orillas del mar Mediterráneo, en las primeras décadas del siglo XIX. Allí, más precisamente en la ciudad catalana de Sitges, vivía un joven obsesionado con el mar, llamado Facundo Bacardí Massó, que soñaba con un futuro de éxitos y aventuras.

Tal vez por eso fue que, hacia 1830 y con tan sólo 15 años, el joven Facundo abandonó su Cataluña natal y se dirigió a Santiago de Cuba.

Pero en sus primeros años en la isla sólo logró montar algunos pequeños proyectos que, finalmente, lo llevarían a la quiebra. Y por eso, hacia fines de la década de 1850 decidió probar suerte como consignatario de goletas que navegaban el Caribe.

Según la leyenda, varado en un puerto conoció en una noche de borrachera a un refinado caballero francés que le convidó un dulce y suave ron, y con quien terminó entablando una profunda amistad. Y fue este hombre quien antes de regresar a Francia compartió con él la receta de aquel ron para que iniciara un negocio que le otorgara prosperidad.

Al parecer, esa fue la fórmula que le permitió a Facundo Bacardí Massó fundar en 1862 la compañía que, con el tiempo, se convertiría en la más importante de toda la isla.

En aquel mismo año, la mujer de don Facundo encontró una colonia de murciélagos en la destilería. Y, conociendo que en la tradición local este animal simboliza optimismo y sabiduría, el matrimonio no dudó en incorporar una figura de este animal como logo de la marca.

Cuenta el libro Bacardí y la larga lucha de Cuba, de Tom Gjelten, que el éxito de la compañía, que hoy vende sus productos en más de 100 países, le permitió jugar un significativo papel en la historia política del país, desde su indispensable ayuda durante la guerra de la independencia hasta su apoyo y luego confrontación con la revolución cubana.

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