Una manzana en problemas: la crisis de los smartphones no perdona ni a Apple

Apple sufre la guerra comercial con China
Apple sufre la guerra comercial con China
El boom de ventas de celulares, que duró una década, llega a su fin, con una fuerte baja en el ritmo de recambio de aparatos
The Economist
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6 de febrero de 2019  

En agosto pasado, el valor de mercado de Apple superó el billón de dólares, y era la primera vez que eso sucedía con una compañía occidental que cotiza en bolsa. No se mantuvo allí mucho tiempo. En noviembre volvió a cruzar la marca del billón, pero en sentido contrario. Hace un par de semanas, Tim Cook, el número uno de la compañía, redujo por primera vez en más de una década los pronósticos de ingresos. Las acciones de Apple cayeron otro 10% con esta noticia, arrastrando a varias bolsas del mundo.

Cook atribuyó los problemas de la compañía a la desaceleración económica en China, en la que Apple tiene el 18% de sus ventas. Los analistas alertaron que la guerra comercial entre Estados Unidos y China podría estar comenzando a afectar los hábitos de compra de los consumidores a nivel mundial.

Pero también hay fuerzas más simples actuando. Los teléfonos inteligentes revolucionaron todo, desde las compras y las formas de encontrar una pareja hasta la política y la propia computación. Se cuentan entre los productos más populares jamás vendidos. Pero luego de un boom de una década los dispositivos que se veían como milagrosos se han vuelto un poco aburridos.

Las ventas globales de smartphones cayeron en cada uno de los últimos cuatro trimestres, la primera declinación de un año entero. Un diagnóstico común entre los seguidores de los negocios tecnológicos es que lo que sucede con los celulares es lo que ocurre, al fin, con casi cualquier tecnología. "Con un auto, una TV, un teléfono, cualquier cosa, el primer modelo que uno vende, en retrospectiva, no es muy bueno", dice Pierre Ferragu, de la consultora New Street Research. "Por lo que el valor que trae la segunda generación es enorme y eso impulsa el reemplazo rápido". Pero al descubrir los ingenieros y las firmas lo que funciona, el proceso rápidamente lleva a la disminución de los avances.

Las ventas de las computadoras personales, las predecesoras del smartphone en cuanto a dispositivos computacionales de venta masiva, alcanzaron su pico en 2011, cuando las PC se habían vuelto suficientemente buenas para la mayoría de las cosas que querían los consumidores de ellas. Algo similar está sucediendo con los teléfonos, y se alargan los ciclos de reemplazo. La consultora CCS Insight considera que el tiempo que los consumidores conservan sus teléfonos en Europa occidental pasó de 26 meses en 2010 a 39 meses hoy.

Los precios de Apple necesariamente limitarían su alcance, en particular fuera del mundo rico. Pero los smartphones son dispositivos mucho más personales e íntimos que las computadoras de escritorio, dice Tim Hatt, de la firma GSMA Intelligence, y sus clientes son llamativamente leales. Por el momento, por tanto, Apple ha optado por afirmar su estrategia, lanzando teléfonos cada vez más caros con la esperanza de que exprimir a los clientes pueda compensar por los volúmenes menores. Hasta cierto punto eso parece estar funcionando. Los primeros indicios son que el iPhone XS Max, cuyo precio inicial es de US$1099 y es el teléfono más caro de Apple, se vende mejor que el XS, que es US$100 más barato.

Pero incluso para los clientes bien provistos de Apple esta estrategia solo llega a un punto. La firma depende fuertemente de la venta de hardware. Las ventas de iPhone representaron el 59% de sus ingresos de US$63.000 millones en el tercer trimestre de 2018, pero eso no termina de reflejar su dependencia. Su división de servicios en crecimiento aportó otro 16% de los ingresos y Cook quiere que aumente al doble su tamaño para 2020, comparado con 2016. Por ahora en gran medida consiste de cosas como garantías extendidas o ingresos de la tienda de apps, que están ligados al uso del iPhone. Apple se está esforzando mucho por diversificarse más allá. Podría lanzar un servicio de TV por streaming este año. El 6 de enero, Samsung, archirrival de Apple en el negocio de los smartphones, dijo que iTunes, la tienda online de cine y música de Apple, llegaría a sus televisores.

La gran pregunta es cuánto durará la baja. Los optimistas (y los fabricantes de teléfonos) sostienen que una nueva ola de innovación podría rejuvenecer la demanda. Samsung, por ejemplo, lanzará este año un teléfono que se puede doblar y que puede funcionar como smartphone o tablet, según si está abierto o cerrado. Se esperan para este año teléfonos compatibles con las redes de quinta generación (5G) ultrarrápidas.

Pero tales avances dan la sensación de ser evoluciones y no revoluciones. Los teléfonos que se pueden doblar son considerablemente más gruesos que las delgadas "slablets" a las que se han acostumbrado los consumidores. Aún no hay ninguna app matadora obvia para dispositivos 5G y los primeros teléfonos probablemente serán caros y la batería tendrá corta vida, lo que reducirá su atractivo.

Aun si esos recursos no logran dar renovado impulso al mercado sigue habiendo margen para que aumente la penetración. GSMA Intelligence considera que en los próximos siete años habrá más de mil millones de nuevos usuarios de Internet, la mayoría en países pobres y usando teléfonos baratos con Android, para los que las partes cuestan no más de 50 dólares. Los usuarios son más dependientes de sus teléfonos que nunca (lo que hace que la apuesta de Apple a los servicios se vea como algo bien pensado). Y hay abundante margen para ganar dinero en una industria que mueve 355 millones de teléfonos cada tres meses. Solo que quizá menos que antes.

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Recambio

Son los meses que en promedio tardan los consumidores europeos en cambiar de celular en la actualidad contra los 26 meses que demoraban en 2010.

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