Una minoría favorable

Los británicos revisan su postura frente a la nueva moneda
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2 de diciembre de 2001  

ESTRASBURGO (De una enviada especial).- La más reciente noticia negativa fue un estudio conjunto del sueco Instituto Karolinska y el británico Laboratorio Gubernamental de Middlesex, según el cual las monedas de 1 y 2 euros contienen un porcentaje de níquel 100 veces superior al máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud. Nadie morirá a causa de esto -un brote de eczema en los sensibles a ese metal es el peor de los escenarios-, pero los titulares aseguraron igualmente: "El euro tiene un efecto letal".

La minoría favorable a la moneda común, integrada por la City y el empresariado, vio sus esperanzas alentadas hace una semana por un discurso del primer ministro Tony Blair donde habló de "la tragedia histórica" de los políticos británicos que siempre le dieron la espalda a la integración europea.

No mencionó al euro y ni siquiera puso fecha al referéndum que decidirá su adopción, aunque es probable que se concrete en 2003 y con el "sí" en posición favorable. No tanto por los poderes de persuasión del primer ministro -si realmente está a su favor- como por una cuestión de pragmatismo.

Un 47 por ciento de los británicos pasa sus vacaciones anuales en Francia y España. Con dos veranos haciendo cola en las casas de cambio para pagar comisiones que el resto de los europeos ahorrarán en tiempo y dinero, no sería raro que terminen reconociéndole al proyecto algunas de sus ventajas.

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