Usarán la crisis regional para apurar el acuerdo con el FMI

Lavagna irá mañana a EE.UU.; analistas dicen que la ayuda llegará, pero no por el contagio Durante el fin de semana, el presidente Duhalde se comunicó con su par brasileño Su vocero, Eduardo Amadeo, dijo estar sorprendido por la posición neutral del Tesoro norteamericano
Lavagna irá mañana a EE.UU.; analistas dicen que la ayuda llegará, pero no por el contagio Durante el fin de semana, el presidente Duhalde se comunicó con su par brasileño Su vocero, Eduardo Amadeo, dijo estar sorprendido por la posición neutral del Tesoro norteamericano
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24 de junio de 2002  

El gobierno de Eduardo Duhalde espera que la onda expansiva de la crisis financiera por la que atraviesa la Argentina, y que ya entró en territorio uruguayo, brasileño y, en menor medida, chileno, agilice la demorada ayuda del Fondo Monetario Internacional. Por eso, en las reuniones que desde pasado mañana mantendrá en Washington el ministro de Economía, Roberto Lavagna, con el directorio del organismo de crédito y con el titular del Tesoro de Estados Unidos, Paul O’Neill, el funcionario dirá a sus anfitriones que la crisis regional se agudizará si la esperada asistencia no se concreta.

Ayer, sin medias tintas, el vocero presidencial mostró la posición del Gobierno al manifestar su “sorpresa” por la postura distante que tomó el gobierno de los Estados Unidos, que la semana última desechó cualquier posibilidad de brindar ayuda a Brasil mientras continúe la actual crisis política. En declaraciones a Radio América, el vocero de Duhalde sostuvo que “esta situación está afectando el interés de los inversores; por eso es tan extraña la posición neutral que está tomando en este momento el Departamento del Tesoro, que debería ver los intereses de la región, pero también de sus propios inversores”, señaló.

Por eso, Lavagna, que mañana partirá a Estados Unidos en compañía del secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, mostrará con su habitual diplomacia a los funcionarios que el pronóstico de que la crisis argentina era un caso aislado cayó en saco roto. Durante el fin de semana, Duhalde se comunicó con su par brasileño, Fernando Henrique Cardoso, y tiene en vista contactarse con los presidentes del Uruguay, Jorge Batlle, y de Chile, Ricardo Lagos. Mientras en el Gobierno existe la convicción de que el dominó de la crisis terminará en última instancia por ayudar a acelerar un desembolso del Fondo, no hay coincidencia de opinión entre los analistas, que miran con preocupación el futuro inmediato del país.

Tiempo de definiciones

Según el economista Carlos Pérez, de la Fundación Capital, si en los próximos 30 días no hay definición sobre la asistencia financiera, la Argentina tendrá que decidir si entra en cesación de pagos con los organismos de crédito o si utiliza reservas para cancelar obligaciones por más de US$ 1700 millones, quedando con un bajo nivel de fondos. “Las desagradables sorpresas que está dando la región condicionan los tiempos del FMI. A partir de ahora la estrategia de dilación y fuertes exigencias del organismo para con nuestro país no resulta fácil de sostener frente a otros centros de poder, como el G-7”, señaló. Y dijo que “un agravamiento de la crisis amplificaría los problemas en la región y podría volver inútiles las recientes ayudas a Uruguay y Brasil”.

Para el economista Aldo Abram, las palabras de Amadeo sobre la quietud de Estados Unidos transmiten una “corta visión” del problema. A su juicio, la asistencia se demora como consecuencia de las erradas señales que envió al mundo el actual gobierno. “Destruyeron las instituciones, las reglas de juego, maximizaron la inseguridad jurídica, pesificaron cuando existe la cultura de la dolarización... cómo no se va a demorar la ayuda”, consideró. Igual, descontó que llegará una ayuda de mínima. “El Fondo brindará el dinero necesario para el roll-over (repago) con los organismos, porque les conviene a ellos, y los US$ 1000 millones prometidos para financiar a las provincias. No habrá más plata fresca para un gobierno de transición”, consideró. Abram dijo que Uruguay sufre de pies a cabeza el contagio de la crisis local, pero no así Brasil. “Si hubiese un candidato más moderado que Lula, la situación sería otra. No hay contagio con la Argentina, lo que ocurre es que los inversores ven a Lula como un potencial Duhalde y sus medidas populistas”, dijo.

En cambio, Miguel Bein cree que la crisis regional se estabilizaría con un megapaquete de no menos de 50.000 millones de dólares, como ocurrió en el 94 con la crisis mexicana. De no contar con liquidez, la situación tenderá a agravarse.

“La falta de ayuda tendrá consecuencias políticas de enorme trascendencia, porque se corre el riesgo de que en América latina domine la idea de autoaislarse y eso haría que el Departamento de Estado americano tenga injerencia en la discusión que está planteada, pues dentro del propio gobierno hay diferentes posiciones”, manifestó.

Por conveniencia

“El Fondo Monetario brindará el dinero necesario para el roll-over con los organismos porque les conviene a ellos mismos, y los US$ 1000 millones prometidos para financiar a las provincias. No habrá más plata fresca para un gobierno de transición.”

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