Viaje de Köhler a Brasil

Estará pasado mañana y el lunes; será recibido por Lula
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27 de febrero de 2004  

SAN PABLO.- Una visita sorpresiva en un día inusual: Horst Köhler, el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), llegará el domingo a Brasilia para un encuentro con el presidente Luiz Inacio Lula da Silva.

La visita es tan sorpresiva que ayer los asesores directos de Lula y del ministro de Hacienda, Antonio Palocci, confiaron a LA NACION que se acababan de enterar del encuentro.

¿Cuál es el motivo de la visita o la agenda por tratar? Ninguno de los dos lo sabía. Pero un funcionario cercano a Palocci reveló que después de reunirse con su jefe, a las 12, Köhler partirá rumbo a la Granja do Torto, la quinta presidencial, para comer un asado por invitación de Lula, que vuelve mañana de un encuentro de presidentes de países en desarrollo en Venezuela.

Kirchner no estará

Aunque ayer se especulaba con que el presidente Néstor Kirchner, también presente en Venezuela, podría unirse al encuentro, voceros de la presidencia argentina dijeron que no hay nada agendado.

En tanto, el vocero del FMI, Thomas Dawson, informó que tras el encuentro de Brasilia Köhler vendrá a San Pablo, donde se reuniría con banqueros. El encuentro es sorpresivo porque el acuerdo de Brasil con el FMI viene siendo cumplido rigurosamente. La meta principal del gobierno, de alcanzar un superávit fiscal primario del 4,25 % (gasto del Estado sin contar el servicio de deuda), está siendo superada. Dawson afirmó ayer: "El programa de Brasil permanece sólido. Estamos contentos de poder asistir a los brasileños".

Brasil recibió el año pasado un crédito del Fondo de 14.000 millones de dólares, tras la finalización del acuerdo de 30.000 millones heredado del gobierno de Fernando Henrique Cardoso.

Según el vocero del FMI, el gobierno brasileño "tiene un sólido compromiso para seguir con su agenda", lo que es confirmado diariamente por Palocci, considerado un promotor absoluto de la ortodoxia económica del gobierno.

Brasil acaba de pasar por una crisis política profunda como consecuencia de denuncias de corrupción que alcanzaron a Waldomiro Diniz, subjefe de Asuntos Parlamentarios, número dos de "la mano derecha" de Lula, el jefe de gabinete, José Dirceu.

Diniz fue filmado cuando en 2002 le pedía una contribución para la campaña del Partido de los Trabajadores (PT, hoy en el gobierno) a un jefe de la mafia del juego.

El episodio generó una semana de crisis política que se trasladó al mercado financiero, con un aumento del riesgo país y una caída de casi 10% en la Bolsa de Valores de San Pablo. El carnaval y algunas estrategias políticas, sin embargo, redujeron la tensión y el caso parece ahora controlado.

Sin embargo, la presencia de Köhler puede tener más que ver con la situación económica de Brasil, que destina poco más del 8% de su producto bruto interno (PBI) para pagar los intereses de deuda. Son casi 60.000 millones de dólares al año, que no llegan a ser cubiertos con el ahorro extremo al que está sometido el país.

Como el gobierno no logra invertir en infraestructura y recortó el presupuesto de todos sus ministerios, la economía permanece estancada a pesar de los elogios que llueven desde el mundo financiero.

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