Víctor Beker: "Es muy difícil avanzar con reformas en un contexto recesivo"

El exdirector del Indec asegura que para cambiar la legislación laboral es necesario primero volver a hacer crecer la economía
El exdirector del Indec asegura que para cambiar la legislación laboral es necesario primero volver a hacer crecer la economía Fuente: Archivo
Paula Urien
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24 de junio de 2019  

Referente para temas del mercado laboral, el exdirector de Estadísticas Económicas del Indec y actual director del Centro de Estudios de la Nueva Economía de la Universidad de Belgrano, Víctor Beker, da su visión sobre el problema del desempleo en el país, que afecta a casi 2 millones de personas, aunque hay más de 7,2 millones que tienen problemas serios de trabajo (subocupados, trabajadores no registrados, entre otros). Para Beker, autor del libro ¡Basta de fracasos! Propuestas para un desarrollo económico con equidad e inclusión social, las altísimas tasas de interés desalientan la inversión y, por ello, la generación de empleo. Además, está de acuerdo en que hay que hacer una reforma laboral para que la legislación se aggiorne a los cambios por los que atraviesa el mercado, incluidos por supuesto los tecnológicos, pero que antes de eso el país tiene que volver a crecer. Solo entonces se podrá empezar a hablar sobre reformas como el ajuste de la indemnización por despido o una mayor flexibilidad laboral.

-¿Cuál es su lectura del desempleo, que llegó a los dos dígitos?

-No debería sorprendernos. El Indec también difundió la información sobre la caída en el producto bruto del 5,8%. Creo que el aumento del desempleo no es de tanta magnitud como la caída del nivel de actividad. La baja en el empleo se reparte entre despidos y también ceses de horas extras y otras medidas que se tomaron antes de recurrir a los despidos. Viendo la caída del producto bruto, las cifras de desempleo no fueron tan alarmantes como podrían haber sido.

-¿Cómo se sale del alto desempleo?

-Esta es una coyuntura muy difícil porque hay niveles récord de inflación, del 58% anualizado, con un desempleo de dos dígitos. Normalmente, cuando se quiere atacar la inflación, las medidas que se toman generan desempleo, y cuando se quiere combatir el desempleo, aumenta la inflación. Hoy tenemos la peor combinación. Es difícil salir de ahí.

-¿Cómo se llega a una mayor inversión en este punto?

-Las cifras del producto muestran que la inversión cayó un 25% y esto explica parte de lo que está pasando con el empleo. Las empresas no están invirtiendo y no toman a nuevos trabajadores. No se puede salir sin un círculo virtuoso de mayor producción, mayor empleo, mayor consumo. Hoy, en el mejor de los casos, se está tocando fondo, aunque hay algunos indicios de actividades que empiezan a recuperarse, con medidas como Ahora 12 o las rebajas para los autos, pero que son paliativos que sirven para pavimentar el camino hasta diciembre. De ahí en adelante, hay que encarar un plan de fuerte crecimiento económico con fuerte énfasis en la inversión.

-Con las altas tasas de interés es difícil la inversión...

-Con este nivel de tasas de interés es impensable una inversión productiva. A nadie se le ocurre deshacerse de la liquidez para invertir en máquinas. Conviene más la colocación financiera que la colocación productiva. Esto es lo que hay que romper, aunque difícilmente se modifique hasta diciembre.

-¿Cuál es la tasa razonable?

-Hay que apuntar a tasas de un dígito, como tienen Brasil, Uruguay, Chile, Bolivia. Y volver a ser un país parecido al resto de la región.

-Si baja la tasa, ¿aumenta la inflación?

-Esto no es así, de hecho la inflación aumentó con las tasas altas. El mecanismo de querer enfrentarla con la tasa de interés fracasó. Hoy está todo jugado a la tasa, que en realidad se convierte en un elemento de inflación. Las empresas tienen como referente la tasa de interés para fijar precios.

-¿Por qué no prosperan los proyectos de blanqueo laboral que se enviaron al Congreso?

-Es muy difícil implementar medidas de este tipo en un contexto recesivo, porque inmediatamente surge la sospecha de que no se apunta a que aumente el empleo, sino solo a formalizar parte del empleo no registrado. Este proyecto debe ir de la mano de la mano de la creación de nuevos puestos de trabajo.

-La reforma laboral ¿también debería ir en ese sentido?

-Tenemos una legislación laboral obsoleta. Estamos ante una revolución tecnológica. Los empleos que existían cuando se hizo la legislación laboral hoy, poco a poco, van desapareciendo y van surgiendo nuevas formas de trabajo. Una reforma laboral que ponga el eje en la adecuación al mercado laboral de los requerimientos de trabajo del siglo XXI sería mucho mas factible de ser aprobada que aquella que apunte solo a la flexibilidad laboral.

-Es el trabajo operativo el que más está en riesgo...

-Ante la nueva realidad, hay que adaptarse y ajustar las normativas. Hay empresas que dicen que no consiguen cubrir determinados cargos calificados. Por ejemplo, existe una demanda en ingenieros en petróleo que seguramente van a tener que traer del exterior para Vaca Muerta

-¿Qué habría que cambiar, concretamente?

-Una cosa es discutir qué legislación se requiere para un mercado de trabajo en crecimiento y otra para un mercado en recesión. Hoy nadie quiere tocar nada para que no lleve a más desocupación. Es una discusión para cuando haya guarismos positivos en materia de crecimiento. Ahí habrá que discutir si hay que tocar las indemnizaciones, por ejemplo. Pero hoy uno de los factores que impiden que el empleo no haya bajado más es la traba que existe para despedir.

-¿Hay que reconvertir parte del empleo en la Argentina?

-No me cabe ninguna duda. Se requiere una reconversión para aumentar la productividad. Tenemos una industria como la textil, por ejemplo, que sigue reclamando protección como si fuera una industria infantil, pero ya ha cumplido mas de 100 años en la Argentina. Toda esta problemática requiere un tratamiento en el marco de un programa de crecimiento económico. Armemos el paquete de medidas, pero esperemos crecer al 3 o 4% para abrir la discusión.

-¿Como vamos a salir de esta nueva crisis?

-Los argentinos siempre piensan que Dios es argentino y que los va a sacar del pozo. La Argentina siempre ha salido. Será de la mano de Vaca Muerta o de una buena cosecha...

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