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Voces discordantes en el Mercosur

José Ignacio López
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22 de marzo de 2000  

En medio del bullicio, los dos socios principales del Mercosur iniciarán hoy tres días de negociaciones en Buenos Aires.

La agenda está integrada por las cuestiones más candentes y se desplegará en dependencias de la Cancillería, mientras crece el debate interno sobre el modo de relanzar el Mercosur por vía de declaraciones cruzadas y actitudes dispares.

Aunque explicable por la tensión acumulada en la relación comercial entre la Argentina y Brasil luego de la devaluación del real y por la presión de los intereses afectados, esa vocinglería transmite confusión cuando expresa discordancias públicas entre miembros del Gabinete.

El presidente De la Rúa se vio precisado a reafirmar que el Mercosur es para el Gobierno un objetivo estratégico, como un modo de alinear posiciones y de serenar los ánimos en los sectores más exaltados por la presunta falta de firmeza oficial en la defensa de los intereses de la industria local. Esas demandas y reclamos de decisivos sectores industriales tuvieron bastante que ver con el endurecimiento del discurso de ciertos integrantes del Gobierno, políticamente acuciados por planteos como los escogidos por el gobernador de Buenos Aires, Carlos Ruckauf, tan duros como distantes es su directa responsabilidad en las negociaciones.

Con ese inquietante telón de fondo, volverá a discutirse la política automotriz común y conflictos comerciales en rubros como pollos, calzados, textiles, lácteos y porcinos.

Y mientras el jefe de Gabinete, Rodolfo Terragno, parecía inclinado por recuperar una vieja propuesta de compensación ante la devaluación del real, el ministro de Economía, José Luis Machinea, batallaba en defensa de la mejora de la competitividad. "La gran ventaja competitiva de Brasil -juzgó- se está reduciendo y seguirá haciéndolo en los próximos meses" con la apreciación de la moneda brasileña y el leve aumento de la inflación en el vecino país.

Las exportaciones

Precisamente, el análisis de las últimas cifras sobre la evolución del comercio exterior de la Argentina, que confirman una modesta pero continuada tendencia a la recuperación parecen contrastar con los pronósticos agoreros respecto del impacto de la devaluación brasileña en nuestras exportaciones.

Las cifras oficiales del mes de enero exhiben un incremento moderado de los envíos al Mercosur del orden del 5 por ciento. Se observan también aumentos de importancia de las exportaciones con destino al Nafta y a Asia.

En términos de rubros se incrementaron los productos primarios y los combustibles, beneficiados por el mayor precio del petróleo; también crecieron las manufacturas de origen industrial que alcanzaron los 482 millones de pesos.

Según los datos del Indec, en enero las exportaciones alcanzaron un valor de 1797 millones, un 16% más respecto de igual mes de 1999. Por vez primera en siete años se ha logrado un superávit del saldo comercial en esta época del año. En 1995, 1996 y 1999 se obtuvieron saldos positivos transitorios de marzo a junio, en coincidencia con la salida de la cosecha gruesa.

Si las exportaciones de enero último fueran calculadas a precios de 1997 se obtiene un valor de 2183 millones de pesos, es decir, el 21% más que el valor registrado.

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