Warren Buffett, un abstemio en medio de la fiesta de los mercados

Jason Sweig
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7 de mayo de 2012  

Los mercados han cambiado, pero Warren Buffett es el mismo.

El legendario inversionista envió a las 35.000 personas que asistieron el sábado a la asamblea anual de Berkshire Hathaway un mensaje idéntico al de las últimas décadas: hay que invertir en buenas empresas a precios ventajosos y el mercado se encargará del resto.

Sin embargo, en los últimos meses el mercado se ha encargado de darle una mano a casi todo el mundo, salvo a Buffett y sus accionistas.

En lo que va del año, las acciones clase B de Berkshire Hathaway han rendido 3,5 puntos porcentuales menos que el índice Standard & Poor’s 500, que agrupa a las mayores empresas de Estados Unidos. La cifra sube a casi cinco puntos porcentuales al comparar los últimos 12 meses y a un promedio anual de ocho puntos en los últimos tres años.

Desde el 26 de agosto de 2010, justo antes de que la Reserva Federal de EE.UU. (Fed) lanzara su segunda ola de relajación cuantitativa, el índice Wilshire 5000, el indicador más amplio de las acciones estadounidenses, ha crecido 35%. En igual período, Berkshire ha avanzado 6%.

Una persona sobria siempre se ve fuera de lugar en una fiesta donde todos están ebrios y en la parranda que viven los mercados este año, Buffett parece salido de otro planeta.

No se trata únicamente del frenesí desatado por la salida a bolsa de Facebook, la cual valora a la empresa de redes sociales en hasta US$96.000 millones. La atribulada cadena de tiendas por departamentos Sears Holdings ha subido 74% en lo que va del año. LinkedIn ha avanzado 84%. TripAdvisor, Priceline.com y Salesforce.com, tres compañías del sector de tecnología, el cual Buffett trata con cierta distancia, han trepado al menos 50% cada una.

Cuando se le consultó durante la reunión anual si cree que la bolsa es presa de una burbuja, Buffett respondió que no, pero indicó que los mercados a veces actúan como "un borracho psicótico".

O tal vez el mercado está fumando hierba. Una pequeña empresa llamada Cannabis Science, la cual asegura estar "en la vanguardia de la investigación y desarrollo de las aplicaciones médicas de la marihuana", tiene ingresos anuales de US$74.000, gastos de US$8,4 millones y una capitalización de mercado de US$30 millones. Las acciones de Cannabis Science se han disparado 600% desde el inicio del año.

Los peores excesos, por supuesto, son los compulsivos. Eso significa que los inversionistas pierden el control no porque quieran, sino porque sienten que deben hacerlo. "Reducir los retornos sobre los valores a corto plazo exentos de riesgo", como lo ha hecho la Fed, "estimula a los inversionistas a tomar más riesgos, al igual que ver a alguien con un pasamontañas y un revolver motiva a la gente a entregar sus billeteras", dice Nicholas Colas, estratega jefe de mercado de ConvergEx Group.

A Buffett le encanta organizar una gran fiesta, pero detesta participar en la celebración sin una buena razón. En 1968, en momentos en que los fondos de inversión elevaban las acciones de alto crecimiento a precios absurdos, escribió: "Vivimos en un mundo de inversión poblado no por aquellos que deben ser persuadidos con lógica para creer en algo, sino por los esperanzados, crédulos y codiciosos, que siempre buscan una excusa para creer en algo". Un año y medio después, devolvió el dinero a los inversionistas en su sociedad privada, lamentando que no estaba "sincronizado con este ambiente de mercado".

En enero de 2000, cuando la burbuja puntocom estaba en su apogeo y muchos observadores lo consideraban un "dinosaurio", le pregunté a Buffett si le preocupaba que sus críticos tuvieran razón. "Sé lo que ocurrirá", replicó con una tranquilidad pasmosa. "Sólo que no sé cuando" ocurrirá.

Ahora que los mercados se han vuelto a apreciar, Buffett ha hecho que Berkshire sea más sobria que nunca. Las acciones apenas constituyen 19% de los activos totales de la firma, frente a 27% a finales de 2007. Las actividades no financieras de Berkshire, desde golosinas y alfombras a ferrocarriles, contribuyeron 26% de las ganancias del holding en 2007. El año pasado, la cifra aumentó a 70%.

En una carta enviada a sus socios en 1961, Buffett indicó que "durante un mercado fuertemente al alza" para las acciones con buenas perspectivas de crecimiento "podríamos tener dificultades para igualar ese desempeño".

Desde entonces, a la empresa le tiende a ir peor cuando el mercado en general atraviesa por su mejor momento. En cambio, cuando el mercado está en declive, Buffett muestra su genialidad. En los 25 peores meses del índice S&P 500 desde 1996, el promedio de pérdidas fue de 7,9%, según el analista de UBS Global Asset Management Michele Gambera. Berkshire retrocedió apenas 2,9%.

Buffett no es partidario del apalancamiento, ignora las predicciones macroeconómicas y le encanta tener efectivo en la bóveda. Es la última persona a la que debería pedirle consejo sobre cómo ganar dinero en una bacanal como la actual. Pero, a juzgar por lo que dice la historia, justo cuando Buffett comience a verse como un perdedor es cuando la fiesta llega a su fin.

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