Amenazas para las aves

La mortandad masiva de especies, aunque esporádica, es una señal de que el mundo está cambiando peligrosamente
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29 de enero de 2011  

A fines de 2010, una de las noticias más impactantes fue la mortandad masiva de aves en los Estados Unidos de Norteamérica. Este tipo de sucesos, que ocurren esporádicamente, tienen entre sus causantes potenciales la falta de alimento o hambrunas, enfermedades galopantes, fuertes tormentas u otros temporales, o la colisión de bandadas enormes contra estructuras hechas por el hombre.

A estas opciones, se sumaron los disturbios sónicos y lumínicos provocados por el uso de pirotecnia durante los festejos de fin de año, que habrían influido negativamente en los sistemas de orientación de las aves y afectado su sistema nervioso de forma aguda hasta ultimar varios miles de individuos.

Los investigadores de la Sociedad Nacional Audubon de Estados Unidos, que integra la prestigiosa red BirdLife International representada en nuestro país por Aves Argentinas, están abocados a dilucidar esta situación que aún no tiene una respuesta unívoca.

Afortunadamente, las especies en cuestión -entre las impactadas, se encuentran los tordos cabeza café y el estornino común- no están en riesgo serio de extinción; pueden descansar en bandadas que van desde miles de individuos hasta varios millones.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que en la última década se ha estimado que numerosas aves que se pensaban comunes están declinando notablemente. En Europa, por ejemplo, especies como el gorrión, la misma que se introdujo en la Argentina durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, o el jilguero europeo han mostrado en las últimas décadas significativas mermas poblacionales, información que fue posible obtenerla gracias a los censos en los que participan decenas de miles de observadores de aves anualmente.

Semanas atrás, David Yarnold, presidente de Audubon, ante el episodio de las mortandades masivas, comentó: "Aunque sea un hecho aislado, es vital que prestemos atención porque habitualmente el destino de las aves está ligado al nuestro. Ellas respiran el mismo aire que nosotros y son parte de la misma cadena vital que nos sostiene".

En síntesis, esta situación desafortunada debe contribuir a que se reduzcan los riesgos de la actividad humana que en todo el mundo está ocasionando efectos no deseados, que se suman a otros problemas reales que los seres humanos enfrentan también, como las aves: la destrucción de hábitats a gran escala, las consecuencias del cambio climático y la introducción de especies exóticas.

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