Austeridad y conductas ejemplares

El obsceno empleo de aviones oficiales o sanitarios para campañas electorales desacredita aún más a nuestra dirigencia política y no debería ser naturalizado
El aeropuerto de La Pampa, el 17 de octubre, lleno de aeronaves oficiales utilizadas con fines electorales. Una imagen que lamentablemente se repitió a lo largo de la campaña
El aeropuerto de La Pampa, el 17 de octubre, lleno de aeronaves oficiales utilizadas con fines electorales. Una imagen que lamentablemente se repitió a lo largo de la campaña Fuente: Archivo
(0)
24 de octubre de 2019  

Pocas semanas después de la dispendiosa megarrecepción que el gobernador tucumano, Juan Manzur, ofreció al candidato presidencial Alberto Fernández, cuyo costo rondó los 20 millones de pesos, financiados con dineros públicos, la dirigencia política continuó dando muestras de su descaro, especialmente con el uso discrecional de aviones oficiales y privados para actos de la campaña electoral.

Un ejemplo -un pésimo ejemplo, en rigor- se vio el 17 de octubre último en Santa Rosa, La Pampa, donde candidatos, gobernadores y dirigentes del Frente de Todos celebraron el Día de la Lealtad peronista. De acuerdo con las informaciones periodísticas, al menos siete mandatarios provinciales se movilizaron para asistir a ese mitin en aviones oficiales o privados.

Las imágenes de las aeronaves en la pista del aeropuerto provincial, mayoritariamente con matrícula indicativa de que se trataba de vuelos chárter contratados, se viralizaron rápidamente y dejaron en evidencia el escaso espíritu de austeridad de muchos de los gobernadores. Entre ellos, el propio Manzur, que semanas atrás había puesto a disposición de la intendenta de La Matanza, Verónica Magario, y del dirigente Fernando Espinoza el avión sanitario de la provincia de Tucumán como taxi privado para su traslado a la citada gran comilona con la que se agasajó a Alberto Fernández.

Los malos ejemplos no terminan ahí. El 24 de septiembre, alrededor de una docena de gobernadores peronistas también habían viajado en aviones sanitarios y oficiales para participar de un acto partidario del Frente de Todos en Mendoza.

Pero lejos de concluir aquí, la polémica sobre el uso de aviones oficiales para hacer campaña alcanza a otra fuerzas políticas y al propio oficialismo.

Como publicó días atrás LA NACION, el presidente Mauricio Macri también se movilizó durante la precampaña electoral a bordo de la flota de aeronaves de la Presidencia, al tiempo que aprovechó varias recorridas oficiales para hacer actividades proselitistas, en las que se trasladó en los aviones Tango.

Se trata de una vieja y mala costumbre de la que hay muchos antecedentes negativos. Por caso, allá por 2005, cuando era primera dama y competía por una banca de senadora nacional por la provincia de Buenos Aires, Cristina Kirchner no dudó en utilizar el helicóptero presidencial en sus recorridas por el mayor distrito del país para la campaña electoral. Nunca se supo que su partido político le hubiera pagado al Estado nacional por los costos que esa movilización implicó. Más tarde, como presidenta, usó los aviones oficiales para hacerse llevar los diarios desde Buenos Aires hasta Santa Cruz.

El gobernador salteño y actual candidato a vicepresidente por Consenso Federal, Juan Manuel Urtubey, también recurrió a uno de los dos aviones sanitarios de su provincia, como quedó demostrado durante una gira proselitista que efectuó por distintos puntos de la Patagonia en julio pasado, cuando faltaban veinte días para las PASO. Los aviones oficiales de Salta realizaron al menos otros 25 viajes que coincidieron con actos de campaña del mandatario provincial. Su compañero de fórmula, Roberto Lavagna, utilizó en menos ocasiones jets privados para hacer campaña por el interior del país, que habrían sido financiados por un aportante que, por ahora, permanece en el anonimato, según voceros de su equipo.

Finalmente, se informó también que Sergio Massa utilizó en numerosas oportunidades, para sus últimas tres campañas electorales, aviones provistos por empresas vinculadas al banquero Jorge Brito y al financista Ernesto Clarens, hoy procesado como presunto organizador de una asociación ilícita, en la causa de los cuadernos.

Alguien podría erróneamente esgrimir que el uso de aviones oficiales para hacer campaña o el empleo por dirigentes políticos de aeronaves prestadas "generosamente" por empresarios habituados a negociaciones con el Estado, cuando no se trata de proveedores o concesionarios de obras y servicios, resulta un hecho insignificante al lado de otros escándalos que hoy se investigan en la Justicia. Se trataría de una consideración improcedente. La corrupción y la falta de transparencia pública pueden ser mayores o menores, pero no dejan de ser corrupción. Y aun en situaciones que puedan plantear dudas, la regla debería ser la austeridad.

No corresponde bajo ningún punto de vista que la ciudadanía se haga cargo de movimientos de aviones y de costosas operaciones vinculadas con una campaña electoral, incluso si se tratara de un gobernador o de un presidente que son al mismo tiempo candidatos. Esa clase de gastos deben ser solventados por las fuerzas políticas, que tienen sus propios canales de financiamiento establecidos por ley.

Más que nunca, la sociedad requiere de conductas ejemplares de parte de su dirigencia política. Hay en el mundo no pocos ejemplos de políticos austeros, como los que se observan en Suecia o en Portugal, por citar solo algunos países, que deberían empezar a ser imitados por nuestros dirigentes, tristemente acostumbrados a ostentar su riqueza o a servirse del Estado para fines políticos o personales. Cuando nuestros políticos incurren en esas inconductas que podrían evitar fácilmente, no hacen más que provocar un socavamiento de su autoridad, que los deslegitima a la hora de exigirle esfuerzos a la sociedad.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.