Bicicleteadas de amor

Juan Zemborain y su hijo Santiago comparten la pasión por superarse
Juan Zemborain y su hijo Santiago comparten la pasión por superarse Fuente: LA NACION
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3 de marzo de 2019  

Los trastornos del espectro autista abarcan una amplísima gama de afecciones que entorpecen el neurodesarrollo infantil y que se prolongarán mayormente a lo largo de la vida adulta. El autismo se caracteriza por una profunda concentración interior en el propio mundo, con dificultad para contactar con la realidad exterior, que deriva en un aislamiento social a raíz de las dificultades para comunicarse. Un diagnóstico precoz y la intervención temprana mejoran muchas veces notablemente el pronóstico.

En el plano de los afectos, el desafío para los padres y demás miembros de una familia consiste en establecer formas de conexión con sus hijos afectados por estos trastornos quienes, lejos de perder su capacidad de sentir o expresar afecto, simplemente lo hacen de una forma que no es la esperada, incluso a veces rechazando el contacto físico. Con paciencia, deben comprenderse esas formas de comunicar emociones que son distintas y adaptarse a ellas pues, a su particular manera, los niños necesitan cercanía y contacto.

En estos días, hemos conocido el caso de Juan Zemborain, un papá que ha encontrado una manera especial de construir el vínculo con su hijo Santiago, de 15 años, con TGD, trastorno del espectro autista. Desde pequeño, Santiago presentó dificultades para moverse en triciclo primero y en bicicleta después, pero hoy comparte una pasión: pedalear en bicicleta doble con su papá. Su baja densidad muscular y un duro pronóstico de dudosa capacidad para caminar quedaron atrás, con mucho esfuerzo. Hoy, los largos silencios compartidos dan rienda suelta a los sueños que padre e hijo construyen juntos. Ya recorrieron más de 5000 kilómetros. Entrenando a diario, cubrieron el trayecto entre Purmamarca y Humahuaca, en Jujuy, preparándose para cruzar al Cordillera de los Andes. Y sueñan también con pedalear el camino a Santiago de Compostela. Disfrutan lo pequeño y sacan partido de lo complicado.

Han aprendido que lo que cuenta es el camino, no la meta. "Casi todo me lo enseñó Santiago: para él existe hoy y mañana, nada más. Existe el camino que vamos a hacer en un rato y las pizzas que vamos a comer a la noche", agrega divertido. Reflexiones profundas que inspiran a muchos. Tanto, que les han pedido que recojan las imágenes del próximo cruce para un documental y con ese fin se lanzaron a juntar fondos. Juan cambió su vida, cansado de estar encerrado en una oficina.

Integran un verdadero equipo de amor. Se visten igual, como quienes juegan al rugby o al fútbol. El punto número uno del estatuto que comparten establece que deben pasarla bien, si no, no sirve. La clave es aprender a ser feliz con lo que se tiene. Una historia de amor de un padre con su hijo. Un ejemplo de constancia, perseverancia y superación para todos. Una dificultad que se transformó en un vínculo de aprendizaje y posibilidades, simplemente empujando los límites con amor ( facebook.com/empujandolimites).

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