Bienvenida la adopción prenatal

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4 de agosto de 2019  

Si alguna duda existiese sobre la verdad y bondad que encierra la norma del Código Civil y Comercial de la Nación, vigente desde enero de 2016, que establece que "la existencia de la persona humana comienza con la concepción", con todos los derechos que le corresponden, con la sola exigencia de que nazca con vida, ella ha quedado nueva y completamente disipada ante la muy certera decisión de la jueza de familia María Legarreta, quien resolvió iniciar el trámite para dar en adopción a una beba cuando estaba aún en el vientre materno.

La madre biológica de la niña es una menor de edad, de 17 años, violada por su padrastro reiteradamente y que debió huir de su casa ante la violencia de todo tipo que le imponía el violador. Buscó el amparo de una tía y huyó. Acompañada por ella, se presentó ante la jueza de familia, quien la asesoró sobre sus derechos, incluso sobre la posibilidad de abortar que la ley brinda ante violaciones. La menor, adecuadamente asesorada, eligió tener al bebé, prestando su consentimiento libre e informado. La jueza de la localidad de Paso de los Libres, Corrientes, le explicó la posibilidad de dar a la beba en adopción, ante lo cual la adolescente expresó que quería entregarla desde el momento del nacimiento, pues no quería tenerla ni amamantarla. Ya tenía una hija y no deseaba otra.

A los efectos de asegurar la decisión de las madres biológicas, y teniendo en cuenta la situación de sensibilidad del puerperio, la ley prevé un plazo de 45 días después del nacimiento para el caso de que la madre se arrepienta de haber dado al hijo en adopción, lapso tras el cual se pasa a la guarda preadoptiva y, luego de un período de seis meses, se inicia de oficio o a pedido de parte la adopción. Ante las particularidades del caso, la jueza se decidió acertadamente por un proceso preliminar y urgente, entregando la guarda provisoria a una pareja sin hijos a la que juzgó suficientemente idónea para, luego de vencidos los 45 días legales, otorgarle la guarda preadoptiva y continuar el procedimiento hasta la adopción plena.

La decisión judicial se produjo el 12 del mes pasado y la beba nació un día después. Como persona humana, sujeto de derechos, desde su concepción recibió el beneficio de la adopción, que preservó precisamente el primero de sus derechos: el derecho a la vida. Fue satisfecho así el deseo de la madre de darle la vida, pero entregándola a otros para su crianza y filiación adoptiva. La jueza protegió a la recién nacida de los riesgos de que quedara en manos de la familia de la madre biológica al entregarla desde el momento mismo del nacimiento, y benefició a una pareja sin hijos. Impecable resolución cautelar que, al atender las urgencias del caso y sin necesidad de dictar la inconstitucionalidad del período de 45 días para entregar a la beba, respetó los deseos de la madre en favor de una entrega inmediata, pero le hizo saber su derecho de arrepentirse durante dicho plazo.

Complementariamente, la magistrada dio intervención a la Justicia Penal para investigar la conducta del padrastro y eventualmente sancionarlo por el presunto delito cometido.

El caso es inédito como sentencia judicial. No solo está bien fundado en derecho, sino que se suma a varios proyectos de ley que proponen legislar sobre adopción prenatal, no porque se necesitara otra norma distinta del Código Civil para resolver como lo hizo la jueza, sino para dar un marco normativo al proceso de adopción prenatal, que, sin duda, puede ser un camino para ayudar a madres que privilegien la vida de sus hijos, pero no deseen ni puedan criarlos y tenerlos consigo. El fallo es sin duda un antecedente elogiable que preserva la vida humana. Bienvenido.

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