Calidad, también en la Justicia

La certificación por la eficiente gestión de un tribunal oral en lo criminal federal constituye un ejemplo para destacar y replicar en el ámbito judicial
Jorge Tassara (vocal), Jorge Luciano Gorini (presidente) y Rodrigo Giménez Uriburu (vocal), integrantes del tribunal que recibió la certificación internacional ISO 9001
Jorge Tassara (vocal), Jorge Luciano Gorini (presidente) y Rodrigo Giménez Uriburu (vocal), integrantes del tribunal que recibió la certificación internacional ISO 9001 Fuente: Archivo
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22 de febrero de 2019  

El Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 2 de la ciudad de Buenos Aires obtuvo la certificación bajo la norma ISO 9001:2015. Considerada un referente mundial, la norma fija principios básicos para una gestión de calidad que permite asegurar de manera consistente la mejora del desempeño y una mayor eficacia. Para ello, se debieron unificar procesos, identificar puntos de control y estandarizar soluciones evidenciando una adhesión muy destacable al mejoramiento continuo.

Esta dependencia siguió así el camino de algunos otros juzgados y tribunales del país que, sin estar obligados por ley a hacerlo, han emprendido la ardua tarea de certificar sus procesos en función del referido estándar internacional, que exige muchísima preparación, importantes esfuerzos de todo el personal y que, sobre todo, demuestra la decisión de comprometerse con la calidad que han de recibir los usuarios del servicio de justicia, de manera sostenida a partir de un diagnóstico concreto y real, y que exige someterse a mediciones periódicas para renovar la acreditación.

Existen sobradas pruebas de que muchos de los problemas operativos del Poder Judicial no se solucionan cambiando leyes, sino racionalizando los procesos a partir de las normas ya existentes. Así lo ha demostrado, por ejemplo, la implementación de la oralidad en materia civil en varias provincias, que impulsa el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, a la que desde estas columnas nos hemos referido en nuestro editorial del 3 de diciembre pasado.

En este caso, la certificación fue obtenida por un tribunal de Comodoro Py, donde se emplaza un edificio emblemático que reúne a un fuero como el federal penal, que, desde hace muchísimos años, es objeto de fortísimas críticas en cuanto a sus niveles de honestidad, independencia y eficiencia. Este dato hace más relevante aún la iniciativa.

En medio de escandalosas denuncias contra algunos de sus muy cuestionados jueces de primera instancia no deben estas tapar lo bueno que también ocurre en este ámbito judicial.

El Premio a la Excelencia Judicial, que cada año entregan el Foro de Estudios sobre la Administración de Justicia (Fores) y el Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) y que destaca a los equipos judiciales que se esfuerzan por brindar un mejor servicio desde la perspectiva de la sociedad civil, confirma que no todo está perdido y que hay mucho positivo también que destacar en la Justicia.

Si bien es cierto que se trata de iniciativas individuales, incluso aisladas o acotadas solo a algunos aspectos específicos de gestión dentro de un tribunal, que no responden a un plan integral más abarcativo como el que necesita nuestra Justicia, también es cierto que ninguna reforma puede tener éxito sin el compromiso de los propios líderes de los poderes judiciales. El caso comentado es un buen punto de partida en la dirección correcta y, por eso, debe ser destacado.

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