Colombia: repudiable atentado

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23 de enero de 2019  

El terrorismo volvió a sacudir a Colombia cuando un atentado contra una Escuela de Cadetes de la Policía en Bogotá dejó decenas de muertos y heridos. Fue un ataque directo a la institución que presta seguridad y vigilancia a la comunidad. La explosión de un vehículo cargado con 80 kilos de pentolita reedita páginas nefastas de la historia de ese país. El conductor y autor material del atentado murió dentro de la camioneta cuando esta explotó.

Este nuevo acto terrorista trae a la memoria el anterior atentado contra la policía, perpetrado por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) el 27 de enero de 2018, cuando tras un cese el fuego de 100 días, producto de las negociaciones de paz con el gobierno, esta guerrilla detonó una bomba en una comisaría de la policía de Barranquilla dejando siete muertos.

Tras el atentado ocurrido el jueves pasado, el presidente Iván Duque expresó su solidaridad a familiares de las víctimas y a la Policía Nacional. "Este es un ataque en un centro académico donde había jóvenes y estudiantes desarmados. Es un ataque no solo contra la juventud, ni contra la fuerza pública, ni contra nuestros policías solamente. Es un ataque contra toda la sociedad. Todos los colombianos -sostuvo el mandatario- rechazamos el terrorismo y estamos unidos para enfrentarlo. Colombia se entristece, pero no se doblega ante la violencia".

Efectivamente, ese atentado no fue solo contra la Policía Nacional ni pretende detener su actuación contra el delito. Fue contra toda la Nación, causado por terroristas con la intención de revivir la confusión que en otras épocas produjo tanto dolor, tristeza y desconcierto entre los colombianos.

El fiscal general de la Nación, Néstor Humberto Martínez, y el ministro de Defensa Nacional, Guillermo Botero Nieto, confirmaron que las investigaciones preliminares llevan a conducir con certeza que el atentado perpetrado fue ordenado, planeado y ejecutado por el ELN. En particular, la fracción de esa organización que obedece las órdenes de Gustavo Aníbal Giraldo, alias Pablito, temido delincuente, señalado de controlar el narcotráfico en la región noreste del país.

El proceso de negociación con el ELN ha quedado suspendido. El presidente Duque decidió reactivar las órdenes de captura de los miembros de esta organización que venían actuando como negociadores del acuerdo de paz, una justa decisión para la magnitud del terrorismo en el que el ELN ha persistido.

Resulta desalentador que este grupo guerrillero no interprete el momento histórico que vive el país en el que la sociedad condena la violencia como mecanismo para lograr transformaciones. Atentar contra la población no denota fortaleza, sino una desconexión absoluta con los colombianos, que rechazan la violencia.

El terrorismo es un delito contra la humanidad y, como tal, debe ser castigado para impedir que se repita y ocasione la incertidumbre que aparece siempre que los gobernantes y las sociedades se pliegan a los dictados de los criminales, cualquiera que sea su origen o denominación.

Colombia volverá a hacer lo que sea necesario para detener a los terroristas que pretenden amedrentarla. Al respecto, el presidente Duque manifestó: "Este condenable suceso recuerda que los colombianos nunca nos hemos sometido al terrorismo, siempre lo hemos derrotado. Y esta no será la excepción".

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