Cuando algo significa mucho

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11 de septiembre de 2020  • 02:23

Cuando la sensibilidad y la crispación se agudizan, ¿hay menos lugar para el amor? Con una estructura social tan resquebrajada, para muchos basta excusarse con fundamentaciones políticas para desentenderse de realidades menos favorables que las propias. Muchos parecemos no darnos cuenta de que frente a un Estado cooptado por la política, el gasto desmedido y muchas veces mal asignado, y la falta de sensibilidad, sostener mínimamente los pilares sociales demanda el compromiso de todos frente a un futuro común. "Amar al otro como a uno mismo", reza la máxima que describe al otro como, precisamente, el prójimo cercano. Sin embargo, ¿quién se aventuraría a decir que el que ama anda midiendo? El amor no mide, ni considera distancias. El interior de nuestro vasto país está particularmente golpeado. Esa alteridad nos invita a ser más "amables" para devolver un mínimo de dignidad a quienes más padecen.

La Comisión Episcopal de Ayuda a las Regiones Más Necesitadas organiza anualmente la colecta que la Conferencia Episcopal Argentina define como "un espacio creado para compensar la falta de equidad social". Sin excluir a nadie, los recursos se destinan a la promoción humana y social en las zonas más pobres de la Argentina. Su origen se remonta a la labor de monseñor Jorge Gottau, obispo de Añatuya, una de las diócesis más pobres, quien la impulsó por primera vez en 1970. Los recursos sirven para atender a las comunidades aborígenes, asistir y promover comedores, internados, albergues y asilos; apoyar microemprendimientos laborales para familias humildes, contribuir a la escolarización, construir y equipar salas de primeros auxilios y enfermería, y viviendas, entre otras. Todo esto se completa con una amplia tarea pastoral dirigida a formar ciudadanos responsables, honestos y justos en una tarea que la sociedad no siempre valora como debería.

"Nadie puede darlo todo pero todos podemos dar algo" es este año el eslogan de la Colecta Nacional Más por Menos. Tendrá lugar este fin de semana en parroquias, colegios y capillas católicas. No importa cuánto, todo suma, cada uno sabe hasta dónde puede estirarse literalmente para entrar en contacto con quienes dependen de nuestra contribución económica. Las necesidades son enormes y ojalá muchos opten por sostener la ayuda en el tiempo pues es sabido que al hacerlo se facilita la planificación y se optimizan recursos.

Juntos somos más fuertes y juntos podemos cambiar realidades.

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