Derogación de una ley injusta

(0)
11 de marzo de 2019  

En el marco de la persecución a los medios privados, llevada a cabo por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, una ley sancionada en 2011 regulaba sobre elementales cuestiones de índole comercial de manera coercitiva, anulando el sano marco de libertad en el que una empresa ha de resolver "per se" su gestión. Se obligaba así a Papel Prensa a producir papel de diario para abastecer la totalidad del mercado local, independientemente de la existencia de muchos otros competidores y oferentes del producto o de las condiciones generales del mercado.

La ley, aprobada el 19 de diciembre último en el Senado, con el voto de una amplia mayoría de legisladores, derogó parcialmente la que falsamente argumentaba que se trataba de una empresa monopólica cuando es exactamente lo contrario. Se eliminaron ahora las restricciones que impedían a Papel Prensa SA actuar en el mercado papelero tal como hacen las restantes empresas que compiten en ese rubro.

El papel para diarios es un commodity industrial, es decir, un producto altamente estandarizado que se comercializa internacionalmente y cuyo precio es fijado por el mercado mundial, sobre el cual Papel Prensa carece obviamente de influencia. Por otro lado, la importación de papel para diarios cuenta localmente con un beneficio excepcional: se importa con arancel cero, sin ninguna restricción cualitativa ni cuantitativa de ningún tipo.

Es así que los diarios argentinos pueden comprar sin aranceles al productor internacional que en cada momento esté ofreciendo su producto al mejor precio, en función de sus costos, de su capacidad de producción ociosa, del tipo de cambio o de otras variables que puedan influir en sus precios. Se trata de importaciones de un commodity sin protección, en condiciones excepcionales y diferenciales de las que no goza casi ninguna otra industria argentina. Al mercado local llegan ofertas de productores de países tan variados como Canadá, Suecia, Sudáfrica, Finlandia y Rusia, a través de empresas con representación en el país, además de las de nuestro vecino Chile, gran productor y exportador de este producto.

La ley parcialmente derogada exigía vender a un precio único la tonelada de papel para diario en puerta de fábrica, calculado sobre la base de una arbitraria fórmula, sin tener en cuenta los volúmenes de compra de sus clientes, lo que sí era considerado como herramienta comercial fundamental por los productores extranjeros que operaban en ese mercado y que se veían así injustamente favorecidos. Esto debilitaba la gestión comercial de Papel Prensa ante clientes y competidores, porque era el único proveedor cuyo precio de venta era fijado de forma inflexible y arbitraria de la ley sancionada durante el régimen kirchnerista.

Hace ya décadas, más de 80 editores y consumidores pequeños del interior del país agrupados negocian en forma conjunta la compra de papel de diario y obtienen beneficios de la compra por volumen. La vigencia de la ley hoy derogada les impedía negociar valores con el principal fabricante local. El establecimiento de niveles de precio de acuerdo a la dimensión de la compra es una herramienta ampliamente utilizada, no solo en el mercado papelero, sino en la mayoría de las actividades comerciales. Negarle a Papel Prensa ese derecho, más allá de violar las libertades constitucionales, implicaba quitarle un instrumento clave a la hora de competir con las empresas extranjeras, las cuales no estaban obligadas a fijar un precio único para sus ventas en el país.

Por otra parte, en la actualidad, el mercado de papel para diarios para uso periodístico en la Argentina asciende a unas 100.000 toneladas anuales, muy por debajo de la capacidad instalada de Papel Prensa (170.000 toneladas). La demanda de papel de diario en el mundo experimenta una progresiva reducción, como consecuencia del cambio de hábitos de información y el avance del mundo digital en los medios de comunicación, tendencia a la que no es ajeno nuestro país. Esta dinámica ha conllevado a cierres de fábricas de papel para diario en el exterior, o a su reconversión a producir otro tipo de papeles, con perspectivas de mercados crecientes y sustentables a largo plazo.

Responder a la obligación de producir papel para diario para atender la totalidad de la demanda local nunca fue el objetivo de creación de Papel Prensa, máxime en un mercado sobreofertado con arancel cero, tasa que ahora quedó consolidada en el texto legal. La nueva ley promulgada y publicada en el Boletín Oficial permite que la empresa se adapte a los cambios que experimenta el mundo de los medios, preservando la industria papelera local y las fuentes de trabajo argentinas merced a la derogación de una absurda norma anterior. El Congreso Nacional puso sanamente fin a una de las tantas arbitrariedades impulsadas por el anterior gobierno con claros fines persecutorios desde una falsedad ideológica que pretendió, incluso, instalar una versión de la historia de la empresa, tan sesgada como irreal.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.