Docentes universitarios, también en conflicto

Lleva casi un mes el paro de los profesores de distintas facultades de las 50 universidades públicas y la oferta del Gobierno no satisface el reclamo salarial
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26 de junio de 2014  

A pesar de que ya lleva varias semanas de discusiones entre los gremios y el Gobierno, el conflicto docente universitario ha pasado más inadvertido que otros para la mayor parte de la sociedad. Cuando los problemas salariales afectan a los maestros y profesores de la escuela primaria y secundaria éstos repercuten necesariamente en las familias. Sin embargo, hoy la extensa, y extendida, huelga universitaria hace evidente que también la educación terciaria está en crisis en la Argentina.

Una vez más el disparador del problema lo constituyen los salarios y sus ajustes. El conflicto lleva más de 20 días seguidos y ahora está alcanzando a buena parte de los colegios preuniversitarios nacionales, que sienten en sus aulas el paro docente de las seis entidades gremiales, que de manera dispar se observa en las distintas facultades de las 50 universidades públicas. Por fin, ahora se sumó una carpa de protesta montada frente al Palacio Sarmiento, la sede del Ministerio de Educación de la Nación.

Frente a este panorama y luego de cinco reuniones entre el ministro del área, Alberto Sileoni, y los representantes de los seis gremios, los resultados han sido infructuosos. Desde los gremios -Federación de Docentes de las Universidades (Fedun), Conadu, Conadu Histórica, Fagdut (Asociación Gremial Docente de la Universidad Tecnológica Nacional), Ctera y UDA- se reclama que haya un sueldo testigo de 8000 pesos y que el incremento salarial esté en sintonía con la inflación que perciben de manera cotidiana, calculada entre un 35% y un 40%.

Por esa razón, rechazan el aumento ofrecido por las autoridades que ronda el 26,5% y que se ofrece en dos tramos: el primer tramo del aumento salarial, de 16,5%, en junio, a cobrar en julio, y 10% en agosto, a cobrar en septiembre, acumulativo. Es evidente que esta propuesta no puede convencer al sector en conflicto, ya que el salario básico del cargo testigo (ayudante de primera semiexclusivo, equivalente al maestro de grado, al profesor secundario con 15 horas y terciario con 12 horas) sería entonces de 4220 pesos, por cobrar recién en octubre.

La respuesta docente a la oferta del Gobierno ha quedado pendiente hasta la reunión de mañana, en la Universidad Nacional de Tucumán, cuando una asamblea de las entidades gremiales involucradas definirá la estrategia por seguir. Entretanto, una vez más no se cumplirá con el cronograma de estudios, ni en las facultades ni en las aulas de los colegios preuniversitarios.

Los reclamos salariales, por más justificados que sean, no pueden resolverse a través de los paros. La historia muestra lamentablemente que en el ámbito de la educación estas estrategias hacen que todos seamos perdidosos: los alumnos, que pierden clases; los docentes, que no se ven ni se sienten valorizados como corresponde, y la sociedad, cuando una vez más comprueba que sus representantes no pueden resolver de manera satisfactoria lo que es importante para su futuro.

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