El futuro de las AFJP

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30 de enero de 2002  

LOS futuros jubilados que hoy aportan al régimen de capitalización privado constituyen uno de los sectores más perjudicados por la presente crisis económica, a pesar de que no hayan hecho oír su voz de protesta.

Es probable que su silencio guarde relación con su falta de representación, más allá de que este grupo esté formado por nada menos que cinco millones de personas.

Los fondos administrados por las AFJP han sido en los últimos tiempos erosionados en forma casi irreversible por la desvalorización de la deuda pública argentina y es imperioso que el Estado y las partes interesadas comprendan que el futuro del sistema estará seriamente comprometido si no se revierte este proceso.

El deterioro que han sufrido los ahorros de quienes planean su jubilación reconoce como causas principales las modificaciones en la reglamentación de inversiones que pueden hacer las AFJP y la presión del Gobierno para financiarse por medio de estos fondos, afectando a futuras jubilaciones mediante el canje de la deuda.

Para que la dimensión del problema sea cabalmente apreciada, vale la pena recordar que aproximadamente 20.800 millones de pesos son administrados por las AFJP, de los cuales 13.600 millones han sido invertidos en títulos públicos de los Estados nacional y provinciales, actualmente quebrados. Otro dato no menor es que sobre un total de 14 millones de personas que integran la población económicamente activa, tan sólo 2.560.000 aportan al sistema.

Hacia octubre del año último, dadas las circunstancias de las finanzas públicas, y ante las opciones existentes, las AFJP decidieron presentarse con sus respectivas carteras al canje instrumentado por el gobierno nacional respecto de la deuda pública. Tal determinación fue considerada la mejor alternativa para sus afiliados, por la preservación del valor de los ahorros previsionales, por asegurar a los fondos rentabilidad en el tiempo y por agregar solvencia mediante una garantía basada en la recaudación impositiva del Estado.

Sin embargo, últimamente han circulado versiones periodísticas respecto de una lamentable y cuestionable pretensión de cambiar unilateralmente las condiciones pactadas en el primer tramo del canje de deuda en cuestión, que tendría un fuerte impacto negativo en las cuentas de capitalización de los afiliados y, consecuentemente, en sus futuras jubilaciones.

La obligatoriedad de suscripción de Letras del Tesoro Nacional (Letes) con los saldos de los vencimientos de las colocaciones financieras de los fondos en certificados a plazo fijo constituye otra decisión negativa, en tanto vulnera la libertad del buen administrador para elegir la mejor opción de inversión, al tiempo que conspira contra el derecho del afiliado a optimizar sus ahorros con vistas a su futuro beneficio previsional.

A 30 días de la asunción de un nuevo gobierno nacional, resulta oportuno recordar algo señalado en esta columna tiempo atrás: el sistema previsional privado no puede terminar siendo un mero canal para el financiamiento de un Estado deficitario.

De acuerdo con la miope lectura de algunos funcionarios parecería que los fondos de los afiliados a las AFJP deberían estar a disposición de las necesidades de financiamiento del mismo Estado que durante años se financió con los aportes que los actuales jubilados hicieron durante toda su vida a un sistema de reparto que terminó convertido en un barril sin fondo y que condenó a la miseria a la llamada clase pasiva, aunque no a muchos jubilados de privilegio.

Corresponde que esta tendencia sea revertida de inmediato, ya que no es justo que muchas de las partidas de gasto improductivo del Estado sean costeadas con el sacrificio de los aportantes al sistema de jubilación privado, que deben así resignarse a percibir beneficios mucho menores cuando les llegue el momento de su retiro.

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