Fuego amigo

Mezquinos intereses político-partidarios crean trabas y multiplican los impedimentos para afectar el funcionamiento del Aeropuerto de El Palomar
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3 de febrero de 2020  

Antes de la batalla de Caseros, la zona en la que hoy se encuentra El Palomar ya era conocida con ese nombre. Coincidencias de la historia, allí se instalaría en 1912 la Escuela de Aviación Militar , de donde saldrían los futuros pilotos militares. Desde entonces, la zona está vinculada al transporte aéreo . Allí operaron los Boeing 707 de la Fuerza Aérea con sus cuatro ruidosos y poderosos motores; también los de combate, con motores aún más ruidosos, y los Caravelle y Fokker 28 de la hoy casi extinta LADE .

En la actualidad, continúan operando los venerables Lockheed Hércules -columna central de la aviación de transporte que le va quedando a nuestra arma aérea-, que con el inconfundible rugir de sus cuatro motores conectan el continente con la Antártida Argentina desde los años 70.

En 2016, el entonces ministro Dietrich promovió la adaptación del Aeropuerto Militar en el tercer aeropuerto comercial de Buenos Aires y primer aeropuerto para operaciones de líneas aéreas low cost de Sudamérica, aprovechando que siempre tuvo la condición de aeropuerto habilitado y que solo hacían falta obras menores.

Las empresas que allí operasen recibirían beneficios, pues iban a generar un mercado nuevo al sumar pasajeros al sistema. Con el tiempo comenzaron a operar allí dos empresas, la local Flybondi y la chilena Jetsmart, por lo que la zona recibió un impulso económico y comercial por el movimiento de pasajeros y de empleados de las empresas aéreas, del aeropuerto, de mantenimiento, transporte y todo lo relacionado con la actividad aerocomercial, que tiene un gran efecto multiplicador.

En 2019, El Palomar superó el millón y medio de pasajeros, casi cinco mil pasajeros diarios que pasan por sus instalaciones. Al ver que las empresas low cost crecían en porcentaje de participación de mercado, sin que ello signifique un perjuicio para Aerolíneas Argentinas, que también crecía en pasajeros, los gremios y jugadores políticos cercanos al kirchnerismo decidieron que algo debían hacer para que la hegemonía de Aerolíneas no se viera amenazada, aunque ello implicase ir en contra de la creación de nuevos puestos de trabajo y del aumento en el número de pasajeros. Al fin y al cabo, el relato de Aerolíneas se mantiene mejor si tiene más del 80% del mercado, ya que así se puede poner presión al gobierno de turno. En 2019, la cuota de mercado doméstico de Aerolíneas fue del 75%, contra 80% de 2015, aunque los pasajeros transportados fueron un millón más.

Evidentemente, algún sector de la política y el gremialismo aeronáutico debían parar esto, no vaya a ser que se sigan creando empleos y los pasajeros tengan diferentes opciones. Allí entra en juego un vecino de la zona de El Palomar, admirador del kirchnerismo y miembro de Nuevo Encuentro, quien, junto con la jueza Martina Forns, del Departamento Judicial de San Martín, a su vez integrante de Justicia Legítima, fueron las espadas para frenar a Flybondi y El Palomar.

Sin otra motivación que la ideología, la jueza Forns dictaminó en septiembre pasado la cancelación de las operaciones nocturnas en El Palomar, lo que afecta el derecho al trabajo de los más de mil empleados directos de las dos empresas de transporte que allí operan y el derecho al transporte de los ciudadanos que, libremente, optan por utilizar ese aeropuerto. Su cierre, entre las 22 y las 7, implica 9 horas en las que no se puede utilizar la terminal. Lo que empezó como una guerra partidaria contra una política aerocomercial de incremento en la oferta de vuelos de cabotaje continúa avanzando y la jueza Forns habilitó la feria judicial para que ella misma decidiera sobre el cese total de operaciones a pedido del mismo Leandro Marisi, quien alega representar a todos los vecinos, pero que pocos lo reconocen como tal.

El argumento es que el ruido excede límites saludables, contra los estudios que indican que están dentro de los límites aceptables, pues los aviones que allí operan son todos de última generación y baja emisión de ruidos. En Transporte, el ministro Mario Meoni debió aclarar que no se quiere el cese total, sino que pretende que se opere las 24 horas.

Por su parte, la jueza Forns acepta argumentos de Marisi basados en estudios de la OMS, cuando en aviación la autoridad competente es la OACI, que indica a cada autoridad nacional las recomendaciones, que en nuestro país implementa la ANAC. Desde septiembre, cuando Forns impuso la veda de 22 a 7, tanto Flybondi como Jetsmart debieron cancelar operaciones y asumir mayores costos.

Los vecinos afectados, los empleados aeronáuticos, los gremios de Flybondi y hasta el Poder Ejecutivo han manifestado que están a favor del aeropuerto. Los aproximadamente 5000 pasajeros que por día lo usan ratifican que su reapertura en 2016 fue una buena decisión, solo falta que la magistrada no vuelva a avanzar sin ver el daño que puede provocar a pasajeros, empleados y empresas, y evitar futuros reclamos en foros internacionales. El lawfare , como vemos en este caso, también puede convertirse en fuego amigo. Mientras tanto, el CEO de Aerolíneas Argentinas aprovecha para enrostrarle pérdidas de más de 500 millones de dólares al macrismo, más el clásico vaciamiento y desguace de la flota para así justificar los más de 700 millones de dólares que va a necesitar nuestra empresa de bandera para seguir volando a Cancún y Punta Cana a traer inversores.

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