Inclusión superadora

El ejemplo de una joven con síndrome de Down que avanza en la universidad nos muestra un camino que deberíamos aprender a recorrer
Eva Godoy, junto a sus compañeros en la Universidad Nacional de Salta
Eva Godoy, junto a sus compañeros en la Universidad Nacional de Salta Fuente: LA NACION
(0)
4 de mayo de 2019  

Cuando la política y la economía parecen no dejar lugar para más noticias, nos alegra destacar información que trascendió recientemente acerca de los logros de Eva Godoy, una joven salteña con síndrome de Down que se encuentra cursando la carrera de Ingeniería en Recursos Naturales y Medioambiente en la Universidad Nacional de su provincia.

El auspicioso logro de integración inclusiva, además de premiar el esfuerzo de la estudiante, es útil para mostrar las posibilidades que tienen aquellos que son erróneamente considerados discapacitados antes que personas que solo cuentan con capacidades diferentes y limitaciones naturales que no los inhabilitan para numerosas actividades.

Es más, existen innumerables ejemplos de que su integración en cualquier ámbito, sea universitario, laboral o social, puede beneficiar a la sociedad toda, al transmitir los valores de lealtad, amor y esfuerzo de superación, propios de quienes han nacido con este u otros síndromes.

Nada de lo dicho debe apartarnos de considerar las numerosas dificultades que Eva, y quienes enfrentan desafíos similares, deben superar para alcanzar el tratamiento igualitario. Igualdad en proporcionalidad, esto es, las mismas oportunidades, pero con exigencias adaptadas a las posibilidades reales del educando.

Desde esta concepción, al ingresar a la universidad Eva solicitó una acompañante pedagógica y la adaptación de la metodología de enseñanza, sobre todo la de evaluación, generando todo tipo de resistencias tanto en el cuerpo docente como en autoridades que, lejos de ponderar el esfuerzo de una estudiante, se inclinaban más por plantear las dificultades del caso como impedimento para el reconocimiento del derecho a aprender de la postulante. Que no sabían cómo adecuar los programas, que no podían apreciar si Eva entendía lo que se le enseñaba, que no sabían cómo evaluarla, entre otras muchas objeciones. En otros casos, se plantea también la falta de presupuesto a la hora de contratar maestras integradoras, o que el estudiante atrasa el nivel de la clase, todas simples muestras de una atávica y reprochable resistencia a la integración del que es diferente.

Los padres de la alumna recurrieron al Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), cuyo delegado en Salta les propuso una mediación con la Universidad de Salta. Esto obligó a las instituciones educativas a repensar el problema, a estudiar debidamente la ley de discapacidad y a reordenar las prácticas a fin de poder brindar una educación inclusiva. Se debió elaborar así un nuevo protocolo que adecuara los planes de estudio y los métodos de enseñanza y evaluación, por ejemplo, dividiendo el examen en partes, incorporando cursos de capacitación para los docentes y asumiendo el costo de la acompañante pedagógica. La madre de la joven, Adriana, puso otro ejemplo sencillo, elemental pero ilustrativo: si Eva tarda mucho en copiar del pizarrón, se le puede entregar una fotocopia de lo transcripto. Se trata, pues, de vencer la resistencia inicial y pensar el problema en positivo, transformando no solo la metodología, sino, sobre todo, el corazón.

Ante los progresos alcanzados y las enseñanzas recogidas, corresponde felicitar a todos los involucrados, y en especial a la joven y su familia, por mostrarnos un camino que todos deberíamos aprender a recorrer.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.