Los cien años del Rotary

Celebramos la primera centuria de una noble institución dedicada a fomentar el ideal de servicio y el compromiso altruista con la sociedad
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6 de noviembre de 2019  

No es común preguntarse por el sentido de la voz rotary en inglés, que no tiene en la lengua española otra connotación que la de rotador, rotativo. Rotary es el nombre con el cual Paul Harris y otros cuatro destacados miembros de la comunidad de Chicago resolvieron en 1905 fundar un club destinado a fomentar el ideal de servicio como base de toda empresa digna, y en especial el compromiso altruista con la sociedad. Con la inspiración decisiva de Harris, los fundadores rotarianos han propendido a la paz global, a la integración racial y a la amistad basada sobre principios solidarios y éticos entre profesionales de papel relevante en las más diversas disciplinas de la actividad humana.

La fundación del Rotary Club de Buenos Aires, de la que pasado mañana se cumple el centenario, es un hecho próximo a este diario. Jorge Adolfo Mitre, quien fue el primer presidente de esa institución, ejercía el 8 de noviembre de 1919 la dirección de LA NACION en uno de sus momentos de mayor expansión.

Desde hace 100 años, el Rotary de Buenos Aires mantiene una relación especial con la institución homóloga de Montevideo. Partieron precisamente de este club, fundado un año antes, los estímulos para que se materializara en nuestra ciudad una iniciativa equivalente. Se comprenden así la solidez de vínculos que existe entre ambos y la significación que se acuerda a la distinción que confieren de manera mancomunada, año tras año, a una personalidad de trayectoria notable en el ámbito rioplatense. En los Rotary, como lo dice la palabra, se rota a fin de que los vínculos que unen a sus integrantes no se restrinjan a grupos entre los asociados y la amistad fluya así en un enriquecimiento espiritual de cada uno de ellos con todos los demás.

De acuerdo con la modalidad que rige en las muchas decenas de países en que el espíritu rotariano está presente, estos clubes actúan de manera ajena e independiente de los sistemas de partidos políticos o religiosos; solo se interesan por propagar la armonía entre los seres humanos, sin discriminaciones de naturaleza alguna.

Así como hay otros Rotary en el interior del país, el de Buenos Aires ha ejercido el padrinazgo en la fundación de entidades semejantes, de orden barrial, en la ciudad en la que tiene sede.

Es vasta la lista de obras benéficas en las que se ha empeñado el Rotary de Buenos Aires. Todavía participa de una antigua campaña destinada a erradicar la parálisis infantil. Sus logros han sido importantes, pero sigue colaborando en ese terreno, pues aún quedan países africanos en los que ese mal está presente.

Ha sido por igual una vía de apoyos sustanciales para la entrega de instrumental médico allí donde se le haya requerido su concurso. Ha hecho también aportes para la reinauguración de la sala de Endocrinología Infantil del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y entrega anualmente subsidios para la Escuela Diana de chicos hipoacúsicos.

La beca Tognoni, proveniente de una donación importante, permite a un profesional argentino consolidar su formación en universidades extranjeras de primer nivel. Sus contribuciones a la educación pública son conocidas desde que impulsó, en 1927, la creación de la Asociación Argentina de Cultura Inglesa (Icana). No menos destacada ha sido la participación del Rotary de Buenos Aires en las negociaciones que condujeron a la paz, en 1935, en la guerra del Chaco Boreal, entre Paraguay y Bolivia; a que cesara el fuego en 1995 en el enfrentamiento entre peruanos y ecuatorianos, y a calmar en 2006 los disensos entre Uruguay y el gobierno de Néstor Kirchner por la papelera Botnia, que pudo haberse radicado en nuestro país de haber sido otra la inteligencia con la cual se articularon aquí los intereses nacionales.

Nos sumamos, por todo lo dicho, a la celebración de los primeros cien años de una institución de principios asociativos que los argentinos harían bien en emular más de lo que lo han hecho, por su inestimable aporte y solidaria presencia entre nosotros.

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