Minería en San Juan: perdura el oscurantismo

El accidente en la mina Veladero, que generó un derrame de aguas con cianuro, obliga a tomar urgentes medidas para proteger recursos naturales valiosos
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19 de septiembre de 2015  

El oscurantismo en materia minera no es novedad en San Juan. La rotura de una cañería en la mina Veladero, explotada por Barrick Gold, y el posterior derrame de aguas cianuradas al río Las Taguas se difundió por las redes sociales antes que cualquier anuncio de la empresa o de la autoridad local.

No sorprende el silencio del gobernador José Luis Gioja. Tampoco, que la empresa se haya pronunciado minimizando los hechos que desencadenaron movilizaciones en San Juan y Jáchal. El presidente de la Cámara Minera de la provincia afirmó "que como el cianuro está muy diluido en agua te podés tomar hasta medio vaso que no te hace nada". Luego se conoció que el derrame fue, por lo menos, de 220 mil litros de "solución cianurada"

Debido a una acción de amparo presentada por un vecino, se suspendieron temporalmente las operaciones con cianuro en el emprendimiento minero. Más allá del accidente, resulta lamentable que la población se encuentre sujeta a la falta de responsabilidad de las autoridades y a la ausencia total de información. El temor a la contaminación generó compras masivas de agua mineral y, razonablemente, los padres no enviaron a los niños a las escuelas para evitar el consumo de agua contaminada con cianuro.

Aquí está a la vista la inconveniencia de dejar la autorización de una actividad altamente contaminante en manos de un gobierno provincial abiertamente inclinado a favorecer toda actividad minera, incluso en contra de la voluntad de la comunidad. La calidad del ambiente no es propiedad de la provincia y es por eso que la autoridad ambiental nacional debería intervenir de inmediato.

Claro que en el gobierno nacional no todos están convencidos de la necesidad de extremar los controles ambientales sobre estas actividades. Viene a la memoria el veto de la presidenta Cristina Kirchner a la ley de protección de glaciares en 2008, tras su aprobación por unanimidad en ambas Cámaras. Se trataba de una excelente norma, que establecía la protección de los glaciares y periglaciares. Sin embargo, el Poder Ejecutivo a través de un veto firmado por el entonces jefe de Gabinete, Sergio Massa, cuestionó que la ley "no puede limitarse a la absoluta prohibición de actividades", y admitió que "gobernadores de la zona cordillerana han manifestado su preocupación con lo dispuesto por la norma sancionada" porque afectaría inversiones y puestos de trabajo. El veto sorprendió debido al apoyo absoluto con que contó el proyecto en el Congreso, y pronto se habló del "veto Barrick", responsable del Proyecto Binacional Pascua Lama, que ya explotaba el yacimiento de oro en Veladero, San Juan. Algunos analistas resaltaron con suspicacia en ese momento el hecho de que el propio Néstor Kirchner se había reunido días antes en Nueva York, junto al ministro de Planificación Julio de Vido, con los directivos de Barrick Gold, la multinacional de origen canadiense. Incluso que el presidente de la empresa, Peter Munk, máxima autoridad de Barrick, había visitado por una hora a la primera mandataria para tratar aspectos impositivos del proyecto de Pascua Lama.

Tal vez, el análisis de los hechos merezca una reflexión más profunda sobre la escasa transparencia de las actividades mineras en la provincia de San Juan. Algo que no pocas veces genera un contraproducente movimiento antiminero generalizado, que termina perjudicando a las empresas que cumplen sus actividades de acuerdo con una ética que respeta los valores ambientales y los riesgos a los que se exponen los valiosos recursos naturales de los argentinos.

El proceso de cambio climático que vive el planeta implica que cada vez tendremos menos agua en las zonas secas. De modo que a los riesgos de contaminación, sujetos a endebles controles, debemos adicionarle el riesgo de agotamiento del agua. La mina Veladero consume 110 litros por segundo. En una provincia como San Juan debería comenzar a planificarse la utilización racional de este valioso y escaso recurso para determinar si en el futuro se contará con suficientes cantidades para abastecer a la minería sin perjudicar a la población.

Nuestros recursos naturales, y muy especialmente el agua, se están tornando escasos no sólo para nuestro país, sino para la humanidad.

Uno de los beneficios de las redes sociales es que ya no resulta fácil ocultar hechos como los ocurridos en San Juan. Más allá de cualquier posible connivencia entre los gobernantes y la empresa, la misma comunidad es la que está demostrando que el verdadero progreso es aquel que promueve un desarrollo en armonía con la naturaleza y que no es posible admitir que por razones económicas o políticas se tolere un impacto a un valioso recurso que debemos proteger para el bienestar de las generaciones actuales y futuras.

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