Nepotismo para todos

Resulta condenable y fuera de toda ética el constante nombramiento en cargos públicos de parientes y amigos de funcionarios
(0)
27 de julio de 2012  

La tendencia a ubicar parientes en puestos públicos se ha arraigado con tal fuerza en el país que hoy se muestra como la regla y no como la excepción que debería ser.

Los concursos de oposición y antecedentes han quedado relegados a muy pocos ámbitos. La cercanía con el mandatario de turno se impone a la idoneidad o eficiencia que demanda el cargo por cubrir. El nepotismo que tanto asombraba hace algunas décadas, amasado al calor de feudos sin pudor frente al abuso de poder, adopta por estas horas formas extravagantes y hasta consentidas.

Así, dineros públicos se reparten en cargos que desempeñan familias enteras.

La provincia de Tucumán es un grosero ejemplo de esa tentación de premiar con un lugar en el Estado a quienes profesan lazos de sangre con los mandatarios en funciones. Pero, ciertamente, no es el único, es apenas una muestra de lo que sucede en otras gobernaciones, municipios y en el gobierno nacional.

José Alperovich, hombre muy cercano a la Casa Rosada, gobierna esa provincia. Su esposa, Beatriz Rojkés, es senadora nacional y tercera en la línea de sucesión presidencial, después de Cristina Kirchner y de Amado Boudou.

Silvia Rojkés de Temkin, hermana de la senadora y cuñada del gobernador, es ministra de Educación tucumana. Carlos Rojkés, hermano de la senadora y miembro del banco provincial, trabaja como funcionario en la Cámara alta nacional, mientras que Verónica Rojkés (hija de Carlos y sobrina de la legisladora) y Rubén Rojkés, cuñado del gobernador, se desempeñan respectivamente en el Congreso Nacional y en una empresa proveedora del Estado tucumano, según pudo saber La Nacion de fuentes oficiales provinciales y nacionales.

Pablo Zeitume, yerno de Alperovich, es director de Comercio de Tucumán. Isaac Bromberg, primo del mandatario, es diputado nacional, y Beatriz y Oscar Mirkin (primos de Alperovich) son respectivamente ex ministra de Desarrollo Social y actual diputada nacional, y secretario de Obras Públicas tucumano. En tanto, Lucía Temkin, sobrina del gobernador, es secretaria privada de la presidencia provisional de la Cámara alta nacional.

Pero tampoco la senadora Rojkés está sola en esta afición por nombrar a parientes en cargos cuyos sueldos son más que tentadores teniendo en cuenta la realidad laboral del grueso de la población. Su par partidario en la Cámara alta, Sergio Mansilla, y el radical José Manuel Cano (ambos tucumanos) también cubrieron puestos estatales con amigos y parientes, aunque en menor cantidad que la familia Alperovich-Rojkés.

"Cada uno tiene derecho de poner a la gente que cree", le dijo Alperovich, sin ningún empacho, a una cronista que le cuestionó públicamente su grado de nepotismo.

Desde ya que están los que, no obstante ser parientes o amigos de un funcionario, tienen suficientes pergaminos como para demostrar que merecen el puesto que les ha tocado. Pero resulta muy dudoso que los gobernantes no puedan encontrar fuera del perímetro de sus hogares gente más idónea para competir por los mismos cargos.

Más bien, esa estrategia responde, en parte, a la necesidad de armarse una coraza tendiente a protegerse mutuamente frente a cualquier cuestionamiento político o judicial que pudiera surgir. De este tipo de acciones sólo cabe esperar la falta de respuestas, la no rendición de cuentas y que los beneficiados por la larga mano del Estado prebendario diriman en la más absoluta arrogancia y sin posibilidad de apelación externa los asuntos más sensibles que atañen a sus gobernados. Nada más lejos de una democracia representativa, republicana y federal.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.