Parlasur: inaceptable decisión

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10 de octubre de 2019  

El pasado 15 de julio el Parlamento del Mercosur (Parlasur) aprobó por unanimidad un pedido para invitar a la alta comisionada de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Michelle Bachelet, a presentar su informe sobre la situación en Venezuela al pleno del legislativo del bloque regional. Ese informe detalló, por un lado, las detenciones arbitrarias, los maltratos y las torturas a críticos del gobierno y a sus familiares, y el uso excesivo de la fuerza durante las manifestaciones. Por otro lado, destacó la repercusión de la profunda crisis económica, que ha privado a la población venezolana de los medios necesarios para satisfacer sus derechos fundamentales en materia de alimentación y cuidados médicos.

El Parlasur es un órgano que no tiene asignadas potestades relevantes, cuyos objetivos son lograr la existencia de una real integración a través de la cooperación regional y fiscalizar que se respeten la democracia y los derechos humanos en la región. Por esta última razón, la parlamentaria María Luisa Storani, del bloque Cambiemos, presentó un proyecto de resolución con el propósito de que el Parlasur hiciera suyo el informe de Bachelet sobre el estado de los derechos humanos en Venezuela.

Al momento de la votación, diputados venezolanos que responden al chavismo, junto a los argentinos del Frente para la Victoria, del PT brasileño y un sector del Frente Amplio uruguayo cerraron filas para impedir el tratamiento sobre tablas del proyecto. Sobre el particular, el parlamentario Walter Nostrala, del bloque Cambiemos, sostuvo que "más allá del trabajo y de las herramientas con las que podemos hacer algo en favor de nuestros hermanos de la región, en este Parlamento estamos jugando al distraído respecto de la situación del pueblo venezolano". Y advirtió: "No deberíamos huir ni posponer debates, porque lo que sucede en Venezuela trasciende lo ideológico".

Si bien el candidato presidencial por el Frente de Todos, Alberto Fernández, ha dado crédito al informe Bachelet, aún no ha calificado de dictatorial al gobierno de Maduro considerándolo apenas un gobierno autoritario porque, según manifestó, "las instituciones funcionan". Por otro lado, en su reciente visita a Washington, el candidato a diputado Sergio Massa, refiriéndose a la situación en Venezuela, mostró una posición diametralmente distinta: "Negar lo que pasa en Venezuela es ser cómplice. Bachelet está describiendo una dictadura".

No deja de ser preocupante la indefinición de Fernández para reconocer que se trata de una dictadura y la complicidad con el régimen del dictador Maduro que han demostrado en el Parlasur los parlamentarios del kirchnerismo. Con este grado de contradicción será difícil despejar los temores que existen tanto a nivel nacional como internacional sobre cuál será la posición de un eventual gobierno de Fernández respecto de Venezuela.

Y no menos preocupación genera la idea hecha pública por el candidato presidencial peronista de que la Argentina debería abandonar el Grupo Lima, foro regional que lidera junto a Brasil y Colombia, con el respaldo de Estados Unidos y la Unión Europea, para una transición pacífica entre el gobierno de Maduro y un nuevo presidente elegido en comicios libres.

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