Parte del pasado

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28 de octubre de 2019  

Los restos del dictador Francisco Franco han sido exhumados este jueves en presencia de una veintena de allegados y trasladados al cementerio de Mingorrubio, en El Pardo, para recibir nueva sepultura.

El traslado de los restos del dictador pone fin a la contradicción simbólica con la que ha convivido el sistema instaurado por la Constitución de 1978, sin que, por lo demás, estuviera nunca en cuestión su naturaleza inequívocamente democrática.

La exhumación de Franco es el primer paso imprescindible para abordar una resignificación del mausoleo que solo será completa cuando deje de ser lo que el franquismo quiso que fuera, un valle funerario, un cementerio que no debió acoger a ningún muerto porque nadie debió morir por la causa por la que fue construido. Ni el fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera, ni tampoco los miles de víctimas cuyos restos hicieron el camino inverso al que este jueves recorrieron los del dictador, solo que sin respetar la voluntad de las familias y sin proceder con todas las garantías legales que reconoce un sistema democrático como el vigente hoy en España.

El País, España

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