Recuperar la biodiversidad

Un chajá y sus crías en los Esteros del Iberá
Un chajá y sus crías en los Esteros del Iberá Fuente: Archivo
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29 de octubre de 2019  

La naturaleza, cada vez más amenazada por la acción del hombre, demanda un mayor compromiso en su restauración. La conservación y la recuperación de suelos, flora y fauna nativa hallan en las organizaciones no gubernamentales excelentes promotores que se articulan con la labor de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación. La Fundación Vida Silvestre Argentina (FVSA) (vidasilvestre.org.ar) es un buen ejemplo. Creada en 1977, asociada al prestigioso Fondo Mundial para la Naturaleza, la mayor organización conservacionista independiente del mundo, promueve el uso sustentable de los recursos naturales, acercando soluciones, y lleva cosechada una vasta experiencia en áreas como la reforestación.

En la castigada selva misionera, con el apoyo de estudiantes de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Misiones y de la Escuela de la Familia Agrícola, guardaparques, vecinos y propietarios de la Reserva Privada San Sebastián en la Selva, se plantaron más de cinco mil ejemplares de especies nativas en una superficie de 15 hectáreas que había sido utilizada para producción ganadera. En los últimos diez años, FVSA lleva trasplantados más de 120.000 plantines, que han contribuido a reforestar más de 225 hectáreas, y prevé sumar 60 hectáreas más en el corredor Biológico Urugua-í-Foerster.

Los Esteros del Iberá son uno de los humedales más grandes del mundo. En ese vasto territorio, ya en el siglo pasado la acción del hombre condujo a la extinción de especies como el oso hormiguero, el yaguareté y la nutria gigante. La fundación que crearon los filántropos estadounidenses Douglas y Kris Tompkins, Conservation Land Trust (CLT) (tompkinsconservation.org), apoya proyectos conservacionistas en la Argentina (cltargentina.org), y contribuyó a la creación o expansión de seis parques nacionales, incorporando medio millón de hectáreas a la producción de naturaleza en ellos y celebrando ya 10 proyectos de reintroducción de especies finalizados o en marcha.

En el Centro de Rescate de la Estación Biológica Corrientes, San Cayetano, veterinarios y biólogos trabajan en el proceso de reinserción de las crías de oso hormiguero que sobreviven a los cazadores. Luego de una primera etapa de cuarentena, ingresarán en corrales de recría hasta alcanzar el peso mínimo que les permita salir a campo monitoreados durante algunos meses para seguir su desarrollo.

La navegación sobre la laguna Paraná conduce a San Alonso, una lomada de 10.000 hectáreas en el corazón de los Esteros del Iberá que desde 2015 alberga el Centro Experimental de Cría de Yaguareté. Su reinserción es clave para mantener saludable el ecosistema.

Otro de los destacados proyectos de la CLT en Iberá es la recuperación de la población de nutrias gigantes, conocidas como lobos gargantilla, especie ya extinta en todo el país y principal predador del agua. Yacaré, ciervos del pantano, lobos de río, carpinchos, mulitas y pecarís pueblan un paisaje único que atrae al turismo y genera cambios positivos en la economía regional.

Celebramos que desde distintos ámbitos se trabaje para restaurar tierras y bosques, reintroducir especies nativas extintas y recuperar poblaciones amenazadas para corregir tanto daño ya producido. La sabia naturaleza nos ofrece incluso esa posibilidad, que hemos de aprovechar y potenciar al máximo.

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