Renovar el compromiso contra las mafias

El hallazgo de un poderoso arsenal en manos de una red de traficantesde armas asociada con el narcotráfico es una concreta señal de alerta
(0)
30 de junio de 2019  

El decomiso de más de 2500 armas en poder de una red de traficantes internacionales fue no solo el hallazgo más importante de un arsenal clandestino en los últimos treinta años, sino también el resultado concreto de la política de apertura en la cooperación internacional en materia de seguridad. Y debería ser un paso relevante en el demorado camino hacia la edificación de una política de Estado contra las mafias.

La primera información sobre la actividad de esta red delictiva llegó en octubre pasado, cuando la oficina Miami de Homeland Security interceptó un cargamento de 100 piezas de armas que se dirigían por encomienda hacia la Argentina. En ese momento, la División Sumarios de Prevención de la Dirección General de Aduanas puso en conocimiento del juez en lo penal económico Pablo Yadarola el pedido de autorizar un envío controlado de ese material a solicitud de la División Investigaciones del Departamento de Seguridad Nacional de la Embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires. Así, pocos días antes de la reunión del G-20 en Buenos Aires, se detuvo a la primera parte del grupo que acopiaba armas con la intención de venderlas a organizaciones criminales brasileñas.

Piezas de ese armamento eran enviadas a la Argentina desde los Estados Unidos, España y Holanda, para que se ensamblaran en nuestro país antes de ser enviadas en ómnibus de larga distancia a Pedro Juan Caballero, en Paraguay, donde se definía la comercialización del armamento que llegaba a manos de bandas narco de Brasil.

La continuidad de la pesquisa desarrollada por la Gendarmería posibilitó más de 50 allanamientos simultáneos en el conurbano bonaerense, Córdoba, Bahía Blanca, Tandil, Río Negro y la ciudad de Buenos Aires, donde se encontraron 1316 armas de puño y 1262 armas largas, además de 126 explosivos, como granadas y minas. La magnitud de la incautación puede visualizarse con una comparación: esa red contaba con un poder de fuego similar al de un batallón de infantería.

Armas tácticas de varios modelos internacionales, fusiles calibre 50 utilizados por francotiradores militares de elite con capacidad de alcanzar blancos a 1600 metros, ametralladoras pesadas, un mortero de 60 milímetros, lanzacohetes antitanques Instalaza de fabricación nacional y hasta un cañón antiaéreo Oerlikon con capacidad para derribar helicópteros formaban parte del arsenal incautado.

La investigación, en sí misma digna de buenas menciones, pone al descubierto algo más que una red de tráfico de armas, que impone investigar la ruta del armamento de fabricación nacional que naturalmente debió haber estado en manos de nuestras Fuerzas Armadas y de seguridad. Expone, además, el potencial peligro de uno de los desafíos más importantes que tienen por delante nuestro país y la región: el narcomenudeo. Con la caída de los grandes carteles que controlaban la producción de drogas de origen vegetal -cocaína y marihuana- y las rutas de distribución, los vendedores minoristas crecieron en importancia en el negocio narco, en el que hoy el peso real lo alcanza quien controla las bocas de expendio y no aquel que sustenta las rutas de tránsito de los estupefacientes. Aparecen de esa manera las luchas entre bandas para asegurarse los territorios en las zonas urbanas. Estas armas que tenían como destino las favelas de Río de Janeiro, según los indicios detectados por los investigadores, constituyen una señal de alerta concreta sobre el peligro representado por la venta de drogas.

También nos da un aviso sobre aquello que podría pasar aquí si no se enfrentase a esos clanes narco que apelan a la violencia para mantener sus ganancias, como es el caso emblemático de Los Monos, en la ciudad de Rosario. Allí, donde esa organización tiene a sus líderes y principales secuaces en prisión, se hizo común el uso de subfusiles en los ajustes de cuentas. El Comando Vermelho, supuesto destino de las armas incautadas y todopoderoso actor en las favelas cariocas, tiene una estructura paramilitar mucho más solidificada, con armamento capaz de resistir el embate de unidades militares en Río de Janeiro.

En nuestro país la mayor tasa de homicidios se encuentra en la ciudad salteña de Orán -en el eje primario del ingreso de cocaína en la Argentina-, con 17,3 casos cada 100.000 habitantes. En segundo lugar se encuentra la ciudad de Santa Fe, con 13,2; luego siguen Rosario, con 12,1, y Moreno, con 10,3. La tasa de homicidios en la provincia de Buenos Aires es de 5,8 cada 100.000 habitantes.

El reciente decomiso de armas permite observar que el fortalecimiento del narcomenudeo podría generar niveles de violencia que en la Argentina ni siquiera se imaginan. En Río de Janeiro, la tasa de homicidios es de 40,4 casos cada 100.000 habitantes, con 6748 asesinatos registrados en 2017, 104 policías asesinados y 1227 delincuentes ultimados en tiroteos con fuerzas de seguridad. El hallazgo del arsenal clandestino también representa, entonces, una advertencia sobre los espantosos niveles de violencia que pueden derivarse de la venta de drogas.

Deberá, en consecuencia, reforzarse el compromiso de la lucha contra la droga en todos sus órdenes, comenzando por eficaces campañas educativas contra el consumo y terminando con el implacable combate contra los mercaderes de la muerte. Los esfuerzos de las autoridades públicas, y de las fuerzas de seguridad en particular, para desbaratar a una red de traficantes con un poder inusitado resultan, por cierto, loables, pero la magnitud del enemigo a vencer denota la necesidad de diseñar una amplia política de Estado, tras una década kirchnerista de pasividad e indiferencia muchas veces cómplice.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.