Siniestralidad vial: una historia sin fin

Tanto el consumo de alcohol como las distracciones al volante vienen creciendo en los últimos años como causa de accidentes de tránsito
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31 de diciembre de 2019  

LA Argentina tiene un tristísimo récord de muertes por siniestros viales. Según la organización Luchemos por la Vida, en 25 años 189.810 personas perdieron la vida por esa causa.

Tan solo en 2018 las dramáticas cifras reportan 5493 muertos, de acuerdo con un informe de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV). Número que se eleva a 7274, según las estadísticas de Luchemos por la Vida. Se trata de una verdadera tragedia ocasionada, en la mayoría de los casos, por la desaprensión e irresponsabilidad de los conductores. La mayor causa de muerte se debe al exceso de velocidad y a la ingesta de alcohol u otras sustancias antes o durante el manejo.

Según datos finales de la 4a Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR), la cantidad de conductores que admitieron haber consumido bebidas alcohólicas antes de conducir un vehículo aumentó significativamente. El porcentaje en el orden nacional fue del 15,2%, con un crecimiento respecto de 2013, cuando el mismo registro daba cuenta de un 12,1% de conductores que las habían consumido.

El estudio incluyó a conductores de autos, motos y bicicletas. Según el gobierno porteño, el 21% de los siniestros mortales se producen por efecto del alcohol. Una cifra preocupante es la que indica que el 18,9% de los jóvenes de 24 a 35 años admitieron haber tomado alcohol, siendo el segmento de edad con el porcentaje más elevado.

Sin embargo, el consumo de alcohol no es el único responsable de los accidentes viales. La tecnología también juega un papel destacado. Si bien su adecuado uso ha posibilitado, por ejemplo, optar por el camino más despejado de cortes y piquetes tan frecuentes últimamente, también ha complicado la seguridad cuando se lo utiliza mientras se conduce. De acuerdo con un estudio realizado por la ANSV, el porcentaje de siniestros a causa de distracción al volante a nivel nacional creció del 12,1% al 16,8% en solo dos años, entre 2016 y 2018. De dicho porcentaje, al uso del celular se le atribuye la mayor responsabilidad ya que en el mismo período pasó del 7,4 al 9,4 por ciento.

El último informe del Observatorio de Seguridad Vial de la Ciudad señala que, en 2018, los automovilistas utilizaron el celular en un 14,7% de los casos de accidentes, casi un 3% más que en 2017. Además, el estudio reveló que dos de cada diez automovilistas se distraen al volante, un 3,2% más que en el año anterior, y la causa más frecuente es hablar, escribir o leer en el celular.

Por su parte, los motociclistas están entre las principales víctimas mortales de estos siniestros. Según datos de la ANSV, del total de muertos en 2018, 2350 eran motociclistas, que representan al 43% de los fallecidos en la calle. La manera temeraria de conducir, ya que no siempre respetan los semáforos ni los carriles para circular o lo hacen por lugares no permitidos o a contramano del tránsito, y la falta de uso del casco son las principales causas. Una encuesta realizada por la cámara que agrupa a las empresas productoras de software vial arrojó números preocupantes sobre la base de 750 casos: solo cuatro de cada diez motociclistas aseguran usar siempre el casco al conducir o viajar en una moto.

Finalmente, el creciente número de ciclistas también hacen gala de un comportamiento por demás audaz y arriesgado. Entre otras faltas que percibimos a diario, Luchemos por la Vida reportó que la mayoría de ellos no usan el casco, no se detienen ante el semáforo rojo, ignoran la prioridad peatonal, circulan sin luces y muchas veces a contramano.

Otra cuestión que gana terreno es la referida a los ómnibus de doble piso, ya que durante 2019 se produjeron al menos tres accidentes de gravedad, en los que murieron un total de 17 personas. El más recordado fue el sucedido hace un mes en la ruta 2, a la altura de Lezama, cuando dos chicas de 11 y 12 años fallecieron al volcar el colectivo en el que viajaba una delegación de estudiantes de Benavídez a San Clemente del Tuyú. El viernes pasado, otro ómnibus con esas características volcó en la misma carretera, en inmediaciones de Vivoratá, y dejó un gran número de heridos entre sus 56 ocupantes.

Días atrás, la Justicia impuso una condena de tres años de prisión de efectivo cumplimiento al excorredor Santiago Silvoso por lesiones culposas leves en concurso ideal con lesiones culposas gravísimas. Además, lo inhabilitó a manejar por cuatro años. Su test de alcoholemia dio 1,46, el triple de lo permitido, habiéndose comprobado que había cruzado un semáforo en rojo y que manejaba a alta velocidad haciendo zigzag cuando, en 2015, colisionó con el auto en el que viajaba Macarena Mendizábal, que se halla en estado vegetativo desde entonces, hoy con 25 años. La querella pedía diez años. Viviam Perrone, de Madres del Dolor, consideró que el fallo era "una miseria". "Es lo que decimos siempre, nadie entiende lo que significa una muerte vial, porque mueren veinte personas por día por fallos como este", señaló.

Tanto las autoridades como los particulares, ya se trate peatones o conductores, deben tomar conciencia para reducir las alarmantes cifras en torno de los siniestros de tránsito. Cuando las normas vigentes no se respetan, los controles no se cumplen y las sanciones no se imponen, el riesgo para las vidas se incrementa. Cuando las campañas de educación vial no se sostienen en el tiempo ni hacen debido foco en los jóvenes para capacitarlos para su propia seguridad , sensibilizándolos frente a la responsabilidad que les cabe ante ellos y ante los demás, la vía pública se convierte en una jungla en la que prevalece la ley del más fuerte. Será seguramente también momento de considerar bajar el límite de alcohol permitido, además de pedir condenas lo suficientemente severas como para que resulten ejemplares cuando se infringen las normas.

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