Triple filiación

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16 de marzo de 2020  

Llamó la atención el caso de July -no es su nombre real, niña tucumana de nueve años, que vive con su madre, quien resulta ser hija biológica de Roberto, aunque quien se encuentra inscripto como su progenitor es Jorge, expareja de su madre, pero que reconoció a July como hija propia.

Disconforme con la situación, Roberto impugna el reconocimiento de filiación de Jorge y reclama la inscripción de la paternidad para sí. Jorge aduce que el reclamo se hizo fuera de término.

Planteada la cuestión judicial, la magistrada interviniente del Juzgado de Familia y Sucesiones de única nominación del Centro Judicial Monteros dispone: "Para resolver el conflicto no solo tuvimos que mirar más allá de la apariencia, sino también deshacernos de nuestros prejuicios". Partiendo de estas premisas, y en atención a que July no quería elegir entre sus dos papás, la jueza estableció en su sentencia la "triple filiación o pluriparentalidad". July, entonces, tiene dos papás y una mamá. Se trata de un caso en que no están en juego ni la adopción de integración ni las técnicas de fertilización asistida.

La jueza concedió a Roberto el derecho a ser reconocido como padre de July, pero conservando también dicho estatus para Jorge. Ordenó al Registro Nacional de las Personas emitir una nueva acta de nacimiento para la niña, en la que figuren sus dos progenitores y su mamá. Ambos quieren seguir siendo los padres de la niña y la sentencia les reconoce ese derecho al reconocer también el supuesto derecho de July a no tener que elegir entre dos papás.

Sin dudas, el fallo no carece de originalidad. Lo más notable es que ninguno de los dos "papás" convive con July y su mamá. No está claro si la sentencia se funda en un deseo de notoriedad, inevitable ante lo antinatural del resultado logrado, o de un deseo de apartarse en todo lo posible del esquema de la familia natural o legítima, o de la dificultad en resolver el problema legal de una eventual impugnación de paternidad fuera de término.

El papel que se le otorga a la voluntad, por encima de la realidad biológica, o de la fuerza del reconocimiento, o la eventual posesión de estado, abre un cauce incierto por el cual pueden transitar numerosas voluntades, coexistiendo diversos "papás", Según ese criterio, podría haber un papá biológico, ADN de por medio, otro que haya reconocido a la niña sin ser el padre y un tercero que tuvo posesión de estado de padre.

La originalidad no es un mérito, y la voluntad no debería ser por sí sola suficiente para crear filiaciones artificiales; ni siquiera la voluntad de la niña debió ser tenida en cuenta, sobre todo frente a "papás" que no conviven con ella.

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