Un compromiso vital y multitudinario

La Marcha por la Vida unió a familias enteras en vastos puntos del país para abogar por la defensa de los derechos de los niños por nacer
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28 de marzo de 2019  

En el último fin de semana, muchos se movilizaron. El sábado, Día del Niño por Nacer, la Marcha por la Vida partió desde Plaza Italia hasta las inmediaciones de la Facultad de Derecho en contra de la legalización del aborto y en favor de los derechos del niño por nacer.

Si bien la propia Conferencia Episcopal había propuesto sumarse "sin confrontaciones, respetando el derecho a la libre expresión que debe primar en estas horas difíciles de diálogo y encuentro entre los argentinos", y que la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas era una de las entidades convocantes, podría decirse que no se trató de una cuestión de aristas religiosas; tampoco políticas. De hecho, muchas organizaciones se hicieron presentes: +Vida, Argentina Pro Vida, la Red Federal de Familias, Médicos por la Vida, Abogados por la Vida y grupos de estudiantes universitarios y secundarios, entre muchos otros.

Sin ningún "aparato" detrás, las estimaciones de los organizadores hablaron de unas 300.000 personas solo en la ciudad de Buenos Aires. En un clima de alegría y frescura, se dieron cita familias enteras, parejas de la mano y grupos de amigos, jóvenes y adultos mayores, junto a sacerdotes, religiosas, abogados y médicos de guardapolvo blanco que apoyan la objeción de conciencia que los asiste. Cantaron consignas, agitaron banderas, pañuelos y pancartas alusivas, sin actitudes amenazantes, sin ánimo de cortar las calles y dando lugar organizadamente al tránsito vehicular a lo largo de más de una decena de cuadras. Una organización impecable para un acto que no contaba con apoyo económico ni logístico y una clara manifestación de cómo la voluntad mancomunada detrás de una convicción permite lograr excelentes resultados. En un clima de respeto y con una conducción prolija, en el escenario montado llamó la atención un grupo de jóvenes que cantaban con lenguaje inclusivo y los valiosos testimonios de un grupo de personas con síndrome de Down que agradecían haber nacido; también pasó por allí la representante de una organización de la sociedad civil en Santa Cruz, nacida para brindar apoyo y contención a mujeres embarazadas, que hoy integra una red de 200 instituciones a lo largo del país a través del 0800-333-1148 y que resiste la presión política del Estado para imponerle condiciones antes de otorgarle aportes. Se sumó también un grupo de veteranos de Malvinas, "defensores de las dos islas y de las dos vidas", que plantearon una nueva batalla, la de "un pueblo que se siente amenazado en lo más profundo: la vida de sus hijos". Desde una pantalla en el escenario se reflejaban videos de la marcha de agosto pasado, cuando se logró detener en el Senado la sanción de la ley, junto a imágenes de otros numerosos puntos del país en los que muchos más argentinos defendían en simultáneo y con ahínco la vida del niño por nacer.

No se trata de religión o de ideología, sino de un sentimiento compartido por muchos, sustentado en fundamentos científicos, que confirman que hay vida desde el momento de la concepción, y en el rechazo a que, con consignas de libertad de la mujer para decidir sobre su propio cuerpo, se pretenda postergar la vida de niños por nacer invocando presuntos derechos que a esos pequeños indefensos se les niegan.

La ONG Unidad Pro Vida prepara también campañas para informar a la ciudadanía sobre cómo votarán los candidatos a legisladores frente a un nuevo debate que, según todo indicaría, no tendría lugar antes de 2020. #Salvemoslas2vidas, #ValeTodaVida y #Conabortonotevoto fueron consignas destacadas de la marcha que, aunque lejos de proponer encolumnarse detrás de alguna fuerza política en particular, no pasan por alto que, por ejemplo, 71 de los 129 diputados que votaron a favor del aborto dejarán sus bancas este año. La apuesta es sumar bancas "celestes" en distintos distritos, para lo cual es necesario conocer la posición de cada candidato con el fin de evitar sorpresas. Simple matemática, con números muy justos.

Reiteradamente, hemos expresado nuestra posición editorial en favor de las dos vidas. También propiciamos el diálogo y la construcción de consensos que permitan superar las divisiones a las que somos tan proclives los argentinos, buscando puntos en común entre quienes sostienen posiciones tan divergentes. Hay mucho por hacer cuando el futuro nos convoca y muchas mujeres dependen del apoyo y el acompañamiento para llevar adelante un embarazo. No hay lugar para consignas vacuas. Sí para llamados a la acción y al compromiso auténtico.

Cuando un conjunto de personas se organiza detrás de una convicción compartida, sin violencia ni estridencias, de manera respetuosa, la historia ha demostrado que no ha de pasar inadvertido.

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