Un documento histórico que no estaba en buenas manos

La carta de San Martín a O'Higgins que se halló en una vivienda de Cristina Kirchner pertenecía a los archivos oficiales de Chile y debe ser restituida
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1 de julio de 2019  

En 1814, luego del desastre de Rancagua, que permitió al ejército de Fernando VII reconquistar Chile, los generales José de San Marín y Bernardo O'Higgins forjaron una sólida amistad que se prolongó hasta la muerte del prócer chileno, en 1842.

El vínculo epistolar entre ambos libertadores muestra la profundidad de esa relación, con frases al inicio y al final de las cartas que resaltan los hondos sentimientos de simpatía y admiración mutua que circunstanciales diferencias de opinión sobre algunos asuntos, como las formas de gobierno de estos países, no menguaron.

Ambos próceres sufrieron incomprensión, desconfianza, calumnias y agravios por parte de algunos de sus contemporáneos, a tal punto que debieron alejarse de sus países. Perú fue el lugar de residencia elegido por el general chileno, donde su propio padre fuera en otros tiempos virrey, mientras que Francia fue el país que acogió a nuestro San Martín. Desde ambos destinos continuaron escribiéndose y fue de ayuda para San Martín que O'Higgins se radicara en el país libertado que le asignó una pensión en agradecimiento tras haber sido además su primer gobernante, pues gestionaba para él dicho pago, siempre atrasado.

Las cartas intercambiadas entre ambos libertadores les permitieron mantenerse mutuamente informados sobre los sucesos de América, observados y comentados desde Perú por el prócer chileno, y de Europa, que relataba San Martín. Son estas misivas una fuente de información directa sobre acontecimientos de aquel tiempo, como la formación de la Confederación Peruano-Boliviana, liderada por el mariscal Santa Cruz -que provocara una guerra de Chile y la Argentina contra ese gobierno o los problemas europeos con las nuevas demandas sociales y las revoluciones liberales, la independencia belga o la llegada de la Casa de Orleans en reemplazo de los Borbones, en Francia.

La correspondencia entre quienes han sido protagonistas de la historia así como otros documentos son esenciales para que investigadores y estudiosos puedan acceder a hechos y personajes del pasado y conocer sus ideas y pensamientos íntimos, para conservar así la memoria histórica de la Nación. Con este fin, los Estados han constituido archivos y legislado sobre la propiedad de documentos históricos. En nuestro país, la ley establece normas muy estrictas sobre la tenencia de dichos originales de valor, y si bien no prohíbe que obren en poder de particulares, sí se exige que se declare la posesión, al tiempo que se recomiendan acciones para su adecuada conservación.

En el mismo espíritu que contempla preservar para las sociedades presentes y futuras el repertorio de valores de una nación, las democracias más sólidas legislan también sobre el destino de los regalos que reciben los jefes de Estado o de gobierno, en algunos casos protocolares, como los que se intercambian en las visitas oficiales entre mandatarios, y los que reciben de particulares y empresas. En nuestro país, recién en 1999 se dictó una ley al respecto, que no se reglamentó hasta hace tres años. Un caso emblemático fue el de unos empresarios italianos, interesados en una licitación para construir una autopista en Morón, que obsequiaron al expresidente Carlos Menem un automóvil Ferrari Testarossa que el entonces mandatario solo accedió a entregar para que sea subastado luego de una fuerte presión de la opinión pública.

En el allanamiento que ordenó el juez Bonadio a una vivienda de la expresidenta Cristina Kirchner por las causas de corrupción que se tramitan en su juzgado, se encontró una carta del general San Martín al general O'Higgins, que data de 1835. La explicación de la actual senadora nacional fue que la recibió como regalo de manos del presidente de Rusia. En su reciente libro, ella relata que Putin la mandó a comprar en un remate en Nueva York para regalársela.

Se ha podido establecer que la carta había sido hurtada de archivos de la República de Chile. Precisamente, existen convenciones, establecidas en 1970 por la Unesco, sobre el tráfico de documentos históricos y obras que afecten los patrimonios y la memoria de las naciones.

En este marco, se impone la devolución a la hermana República de Chile de la referida misiva, hoy entregada en custodia al Archivo General de la Nación. Las insuficientes y dudosas explicaciones brindadas por Cristina Kirchner sobre el valioso documento histórico no declarado encontrado en su casa, junto a un prontuario de Hipólito Yrigoyen, no parecen "sinceras" y evidencian, una vez más, su voluntad de erigirse por encima de la ley a cualquier precio, burlándose de las más elementales normas de ética y violentando, incluso, las sanas relaciones entre países hermanos.

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