Venta callejera de drogas "liberada"

Temor de los vecinos de distintos barrios porteños ante el aumento de la comercialización ilegal y sin una acción policial eficaz
(0)
31 de mayo de 2009  

Según relatan los habitantes de distintos barrios porteños, es común observar la venta callejera de drogas en lugares o locales bien identificados, a cualquier hora del día. Esa comercialización ilegal, de tipo minorista, provoca lógica preocupación y temor entre los vecinos y familias, porque, a pesar de ser conocida y denunciada, no provoca una acción policial eficaz para reprimirla, de manera que esa venta al menudeo se desarrolla sin encontrar los obstáculos que la aplicación de las leyes exigiría.

Así, tanto en Almagro y Balvanera como en Constitución, Núñez, Belgrano R, Parque Chas o Villa Urquiza pueden verse presuntos vendedores que se instalan precariamente en casas abandonadas, en talleres que dejaron de funcionar o en estacionamientos controlados por cuidadores no autorizados. Allí concurren los compradores, a quienes orientan con distintos recursos, ya sea mediante pintadas en las paredes, con pequeños altares consagrados a personajes populares a los que se atribuyen cualidades extraordinarias o a través de pasacalles con leyendas dedicadas a un santo. También en algunas plazas se lleva a cabo esta venta; la realizan jóvenes que cuentan, como centro de presunto aprovisionamiento, con algún quiosco o pequeño negocio. Al parecer, los minoristas callejeros llevan consigo cantidades reducidas de drogas, por ello operan cerca del lugar donde se las pueden proveer y, en caso de ser detenidos, alegan que es para consumo personal, con lo cual su tiempo de detención se abrevia.

Este comercio que se efectúa con frecuencia cerca de las escuelas ha llevado a los vecinos a denunciarlo en la seccional del barrio. Según refieren, los resultados han sido limitados, a lo sumo un beneficio temporario, ya que la actividad ilegal se suspende por un lapso y reaparece después con los mismos actores. También informan que, en otros casos, la policía no intervino y por ello se tiene la impresión de que ciertas zonas de la ciudad están "liberadas" de vigilancia para facilitar esa actividad delictiva. Los vecinos dicen conocer bien a los dealers (vendedores al menudeo), que obran con plena impunidad. La descripción que ofrecen los testigos naturales de los barrios citados permite apreciar el funcionamiento de pequeñas organizaciones o "células" de vendedores que se mueven con relativa autonomía en áreas reducidas, sin hacer ostentación de armas, pero contando con la tolerancia o protección de sectores corruptos de la policía.

Lo que se ha descripto compone un cuadro más que inquietante, en el cual el pequeño comercio ilegal de drogas que se percibe en la ciudad posee en su trasfondo un tráfico mayor y más peligroso que, para extender sus redes de venta, se aprovecha de los puntos débiles del tejido social, y de las fallas de los organismos de seguridad y de justicia. Grupos y redes que trafican con la droga prosperan a favor de la marginalidad, la corrupción y el ejercicio de una inteligencia criminal hábil en su metodología operativa. La venta al menudeo es la superficie visible de un tenebroso iceberg que se ha ido insertando en la sociedad y que debe ser combatido. La realidad de su incremento y la amenaza que entraña para la sociedad exigen que el Estado otorgue prioridad a las políticas públicas de lucha contra un poderosísimo enemigo que asume múltiples formas.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.