#YoVotoEducación

Los ciudadanos merecemos conocer en detalle las propuestas en torno a temas cruciales que comprometen el futuro de la Nación
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7 de julio de 2019  

Cuando hablamos de desarrollo, hablamos de educación. Cuando hablamos de intercambio comercial, hablamos de educación. Cuando hablamos de infraestructura, hablamos de educación. Cuando hablamos de salud, hablamos de educación. Cuando hablamos de clientelismo, hablamos de falta de educación. Cuando hablamos de futuro, hablamos de educación. Es esta solo una parte de una larga lista de indiscutibles y profundas conexiones que impactan con fuerza sobre nuestra sociedad.

¿Y de qué hablamos cuando hablamos de educación? Por su importancia, hablamos de la mayor de las urgencias. De aquello que, entre una enorme pila de imperiosas cuestiones, no podemos desatender.

Si se educa para que los educandos aprendan, una verdad de Perogrullo, hace rato que algo no está funcionando de la manera esperada entre nosotros. Solo así podemos entender que los alumnos argentinos no completen lo que hemos dado en llamar su educación obligatoria y que quienes sí lo hacen no incorporen los saberes mínimos, según surge de evaluaciones y estadísticas. En palabras de Manuel Álvarez Trongé, presidente de Educar 2050, que compartimos, el verdadero riesgo país radica justamente en la educación.

Fuente: LA NACION

Días atrás nos ocupábamos de una iniciativa cívica que proponía exigir a las futuras autoridades surgidas de los comicios de 2019 gestiones en los primeros cien días de gobierno dirigidas al #HambreNo.

La fragilidad social tiene muchas aristas, desgraciadamente, y nuestro voto debe encontrar cauce y eco para que estas urgencias sean resueltas sin demoras por los candidatos. El hambre no puede esperar. La educación, tampoco, pues si no sembramos hoy educación, no podremos cosechar futuro. Y el hambre también se asocia a la falta de educación. Faltaría completar la trilogía con algo así como #JusticiaSí, entendida como el concepto que la Doctrina Social de la Iglesia asigna al hecho de "dar a cada uno lo suyo". No tenemos justicia educativa, tampoco justicia para acabar con el escándalo del hambre, por solo señalar un par de injusticias.

"La educación debe ser el centro de todo... La sociedad empodera a las sociedades... Podés olvidarte de todo lo demás, pero nunca podés olvidar la educación...", afirma Peter Tabichi, de visita entre nosotros, reconocido como el mejor maestro del mundo con el Global Teacher Prize, capaz de sacar lo mejor de cada uno de sus alumnos en una humilde aldea de Kenia.

Tenemos una oportunidad por delante. Cuando en 2015 se lanzó la campaña #YoVotoEducación, el resultado fue un debate serio entre los candidatos a ministro de Educación de los distintos partidos o alianzas. Este año el desafío se repite. Los ciudadanos merecemos conocer en detalle las propuestas en torno a temas cruciales que comprometen el futuro de la Nación. Hablamos de grietas, de voto útil, de conveniencias. ¿Será que no comprendemos que no podremos romper la decadencia de décadas cuando nuestro foco se distrae respecto de las cuestiones esenciales?

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