A contramano de la región

La crisis económica impone otras prioridades a los vecinos
La crisis económica impone otras prioridades a los vecinos
(0)
31 de enero de 2002  

No sorprendió tanto el contenido del anuncio como el momento en que se produjo.

En Perú y en la Argentina, los dos países que miran con mayor atención los pasos que da Chile para armar a sus militares, la decisión trasandina de comprar a los Estados Unidos un grupo de diez cazabombarderos F-16 sonó extraño. Como un plan fuera del actual libreto impuesto por la recesión y por la grave situación social que azota a la región.

Dos años atrás, cuando la crisis aún no había emergido y la fuerza aérea chilena se inclinaba por los aviones franceses Mirage, el gobierno de Eduardo Frei adujo problemas presupuestarios para afrontar este gasto y, de alguna forma, le dio tiempo a Estados Unidos a que insistiera en su oferta por medio de los F-16 que fabrica el gigante Lockheed Martin. Finalmente, la empresa norteamericana logró quedarse con el trabajo y Chile pagará 660 millones de dólares por los aviones.

Lockheed ganó la apuesta con la misma fórmula que empleó en la Argentina. Años atrás logró vender a nuestro país 36 aviones cazabombarderos A-4, y reconvertirlos en un modelo argentino, el Fightinghawk, con la promesa de "invertir" en la fábrica militar de aviones, en Córdoba, y ponerla en funcionamiento.

Ayer, la ministra de Defensa de Chile, Michelle Bachelet, -sabiendo que la decisión puede generar una ola de críticas internas- dijo que la firma estadounidense devolverá en "inversiones industriales" lo que cobrará por la venta de los aviones.

El gasto militar, y las medidas de confianza mutua, son temas permanentes de la relación bilateral argentino-chilena. Tres años atrás, los militares de ambos países se comprometieron a informar a la otra parte antes de realizar cualquier inversión en armas. Y pusieron en manos de la Cepal la elaboración de un programa para mantener el equilibrio en asuntos de defensa. Por otro carril, claro, corre la posible inclusión chilena como un socio más del Nafta.

"Más allá del momento social, esta decisión no es un motivo de preocupación. No vemos que pueda darse un desequilibrio entre los dos países" dijo ayer una alta fuente militar argentina consultada por LA NACION.

Mientras tanto, en Perú, hubo mayor desconcierto. El gobierno de Alejandro Toledo promueve un plan regional que lleve a reducir los gastos militares a fin de aumentar las inversiones en programas sociales. "Este anuncio ha sido un poco desalentador", dijo a LA NACION el analista político peruano Martín Tanaka.

"No pensamos que pueda generar problemas en las relaciones entre los dos países, que hoy son buenas, pero esperábamos que esta decisión se postergara para otro momento", dijo.

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.