A los pies de la Inmaculada de Piazza di Spagna, el papa Francisco pidió por quienes están sin trabajo

Francisco pidió por las personas que no tienen trabajo
Francisco pidió por las personas que no tienen trabajo Fuente: EFE
En el centro histórico de la ciudad eterna, le rindió tributo a la Virgen María en el día de la fiesta de la Inmaculada Concepción
Elisabetta Piqué
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8 de diciembre de 2016  • 13:27

ROMA.- Como es tradición, el papa Francisco peregrinó hoy hasta la Piazza di Spagna, en el centro histórico de la ciudad eterna, para rendirle tributo a la Virgen María en el día de la fiesta de la Inmaculada Concepción. A los pies de la estatua de la Inmaculada, levantada para recordar el dogma definido el 8 de diciembre de 1854 por el papa Pío IV, el ex arzobispo de Buenos Aires en una oración le pidió especialmente a la Virgen por los niños explotados, por quienes están sin trabajo, por los pobres, los enfermos y los despreciados.

“Oh María, Madre nuestra Inmaculada, en el día de tu fiesta vengo a Tí, y no vengo sólo: traigo conmigo a todos aquellos que tu Hijo me ha confiado, en esta ciudad de Roma y en el mundo entero, para que Tú los bendigas y los salves de los peligros”, rogó el Pontífice, que mencionó en primer lugar a los niños solos, abandonados, “y que por esto son engañados y explotados”. Pidió asimismo por las familias en general y las que tienen problemas “internos y externos”; por los trabajadores y sobre todo por quien “por necesidad se esfuerza por hacer un trabajo indigno y por quien perdió el trabajo o no logra encontrarlo”.

El Papa peregrinó hoy hasta la Piazza di Spagna
El Papa peregrinó hoy hasta la Piazza di Spagna Fuente: EFE

“Necesitamos de tu mirada inmaculada para reencontrar la capacidad de mirar las personas y las cosas con respecto y reconocimiento, sin intereses egoístas o hipocresías”, también dijo. “Necesitamos de tu corazón inmaculado para amar de manera gratuita, sin segundos fines sino buscando el bien del otro, con simplicidad y sinceridad, renunciando a máscaras y trucos. Necesitamos de tus manos inmaculadas para acariciar con ternura, para tocar la carne de Jesús en los hermanos pobres, enfermos, despreciados, para volver a levantar quien ha caído y sostener quien vacila”, siguió. “Necesitamos de tus pies inmaculados para ir al encuentro de quien no sabe dar el primer paso, para caminar por los caminos de quien se ha perdido, para ir a visitar a las personas solas”, agregó.

Después de agradecer a la Virgen por recordar que “ante todo existe la gracia de Dios, el amor de Cristo que ha dado la vida por nosotros”, hizo un último pedido: “haz que no cedamos al desaliento, sino confiando en tu constante ayuda, nos comprometemos a fondo para renovar nosotros mismos, esta ciudad y el mundo entero”. “Reza por nosotros, Santa Madre de Dios”, concluyó.

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