"Acá esto es normal, no asombra"

El testimonio de una argentina que vive en la ciudad de Ceuta
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30 de septiembre de 2005  

Pese a ser diminuta, la ciudad de Ceuta se ha convertido con los años en un verdadero crisol de culturas y religiones en el que musulmanes y cristianos conviven con judíos e hindúes. Además, como en toda España, no falta una comunidad de argentinos.

Según datos de la Oficina de Extranjeros de Ceuta, unos 30 argentinos viven en esta ciudad de 74.000 habitantes, la mayoría de los cuales son médicos u odontólogos. Una fuente de la oficina indicó a LA NACION que, "a diferencia de lo que sucede con los que viajan a la Costa del Sol, los argentinos que llegan a Ceuta son todos legales y ya vienen con un trabajo".

"Ceuta es muy chico, todos se conocen y nadie se atreve a venir como ilegal", agregó. Algo que atrae a los inmigrantes, dijo, son los sueldos, que son más altos que en la península.

La vida en la pequeña ciudad, según Cecilia Duarte, una argentina que vive allí desde hace dos años, es igual que en el sur de España, pero con una presencia mayor de marroquíes. Ceuta está ubicada en una pequeña península, rodeada por mar de un lado y por Marruecos del otro. Desde la frontera con ese país intentaron ingresar ayer en territorio español cientos de subsaharianos. "Acá esto es algo normal, es una noticia que no asombra", dijo Duarte en un diálogo telefónico con LA NACION. "La frontera no está bien vigilada. Si no, estas cosas no pasarían", agregó la mujer, que llegó a Ceuta con su marido, Alejandro, de profesión biblista (especialista en la Biblia) después de vivir siete años en Jerusalén. Ambos son de Buenos Aires.

Duarte vive a media hora en auto de la frontera, pero dice no sentirse amenazada por los masivos asaltos de africanos desesperados por cruzar el límite. Dice que en Ceuta están acostumbrados a "convivir con ellos" y que, de todas formas, la ciudad es sólo un lugar de paso. "De repente los ves en el centro, pero después se van. Acá están un tiempo, tratan de sacar los papeles, que generalmente no les dan, y entonces son expulsados a la península."

Duarte señaló que si bien a la gente a veces le molesta su presencia, los españoles son muy solidarios con ellos. Ella misma trabaja en una iglesia con los inmigrantes. "He hablado con algunos y me asombró ver que tienen un alto nivel cultural. Algunos tienen incluso nivel universitario y hablan tan bien inglés o francés que se puede dialogar con ellos perfectamente." Dijo que por eso le impresiona más "el camino espantoso que tienen que hacer por el desierto desde sus países hasta Marruecos".

Dolores Tereso

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