Acuerdo europeo sobre inmigración

Se ampliará la exigencia de visas a América latina; desestimaron las sanciones de tipo económico
Se ampliará la exigencia de visas a América latina; desestimaron las sanciones de tipo económico
Silvia Pisani
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22 de junio de 2002  

MADRID.- La Unión Europea acordó ayer adoptar una "política común" para combatir la inmigración ilegal. Tal programa podría incluir una ampliación de la exigencia de visado a países de América latina, entre los que la Argentina no sería la prioridad más inmediata.

El visado será una de las "decisiones incómodas" que posiblemente se adopten después de este acuerdo de política común contra la inmigración ilegal, admitió el responsable español del área, Enrique Fernández Miranda.

El funcionario evaluó así los primeros resultados de la cumbre europea de Sevilla que concluirá hoy. La inmigración ilegal es el tema central del encuentro de los 15 líderes regionales, el último que le toca liderar a España en su presidencia rotativa del bloque.

Pero, en otro terreno similar, los extranjeros que sueñan con Europa parecieron ganar una batalla: la presidencia española tuvo que suavizar su presión sobre países que generan inmigración ilegal, ante el firme rechazo que encontró tal propuesta en los gobiernos de Francia y Suecia.

La cumbre de Sevilla tuvo su sobresalto cuando, poco antes de empezar el encuentro, la banda terrorista ETA hizo estallar tres coches bomba. Como contracara, y a diferencia de lo ocurrido otras veces, no hubo choques entre policías y grupos opositores que, pese a los 40 grados, protestaron por turnos. Entre ellos, un reducido grupo de argentinos que golpeó cacerolas. Y de militantes antiglobalización que desfilaron totalmente desnudos para "que otros se animen a mostrar sus vergüenzas".

Pero el recuerdo de la huelga general, sólo 24 horas antes, así como el triple atentado de ETA y la necesidad de dar marcha atrás sobre su propuesta inicial sobre inmigración ilegal quitaron algo del brillo que la presidencia española le quiso dar al broche final de su ejercicio semestral.

La ayuda, en discusión

Con pocas sonrisas, el presidente José María Aznar tuvo conciliábulos con su canciller, Joseph Piqué. Y luego con el presidente francés, Jacques Chirac, que, junto con el gobierno sueco, fue el que plantó cara a la idea de suspender acuerdos de cooperación europea a los países que no controlen la salida de inmigrantes ilegales de su territorio. Ayer, tal idea quedó en nada. Nadie parecía haberla propuesto.

"Nosotros nunca hablamos de sanciones. Queremos ayudar a todos los países y queremos que se dejen ayudar. Lo que decimos es que si hay un país que incumple acuerdos sobre inmigración en forma reiterada... habrá alguna reacción", aclaró el canciller Piqué.

"No queremos sancionar a quien no cumple sino, mejor, premiar al que sí cumple los acuerdos de inmigración", respaldó el español Javier Solana, responsable de política exterior de la UE. "España tiene relaciones con todos estos países y no quiere tener problemas con ninguno de ellos", añadió.

Pero las incomodidades no terminaron allí. El secretario de Estado para la Inmigración, Enrique Fernández Miranda, admitió una vez más que la UE estudia ampliar la exigencia de visado a países de América latina que hoy no lo tienen, a tono con lo que informó LA NACION semanas atrás.

El funcionario no quiso dar nombres. Pero fuentes oficiales mencionaron a Ecuador y, la agencia italiana ANSA, incluyó también a Bolivia como candidata a que sus ciudadanos necesiten visa para entrar en el continente, en lugar del acceso libre como turistas que hoy tienen por España.

Más controles

A diferencia de lo ocurrido semanas atrás, las fuentes oficiales no mencionaron esta vez a la Argentina como país al que se le podría requerir ese tipo de documentación adicional.

"Lo que pedimos a todos los países que saben que sus ciudadanos ingresan en España como turistas y luego se quedan en forma irregular, es que controlen esas situaciones en su propio territorio. Eso nos evitaría imponer visados", dijo el funcionario.

Gómez Miranda admitió que la exigencia de visado a otros países de la región es una de las "decisiones incómodas" que se podrían adoptar tras la cumbre que termina hoy.

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