Al menos 43 heridos al explotar un coche bomba en Medellín

El artefacto fue colocado frente a la emisora colombiaba Radio Caracol y provocó graves destrozos
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24 de agosto de 2001  • 11:03

MEDELLIN, Colombia.- Al menos 43 personas resultaron heridas tras explotar anoche un coche bomba frente a la sede de la emisora colombiana Radio Caracol en Medellín, que provocó graves destrozos, informaron hoy fuentes policiales.

El artefacto, compuesto por unos 40 kilos de explosivos, fue abandonado por unos desconocidos en el barrio residencial Laureles de Medellín y provocó daños materiales en las tres manzanas vecinas.

Además destruyó las instalaciones de las emisoras musicales "Tropicana" y "La Vallenata", así como las oficinas administrativas de Caracol en Antioquia, señalaron directivos de la empresa.

La onda expansiva causó heridas a residentes en las casas vecinas, pero ningún empleado de la empresa de radio sufrió lesiones, ya que las oficinas estaban cerradas y los periodistas y técnicos de turno que permanecían en el edificio salieron ilesos.

Los heridos, tres de ellos de gravedad, fueron conducidos a varias clínicas de Medellín.

El secretario de gobierno de Antioquia, Jorge Enrique Vélez, instó al gobierno nacional a adoptar medidas para controlar el terrorismo y "tomar cartas en el asunto", ya que "Medellín no aguanta más".

Horas antes, unos desconocidos, aparentemente miembros de bandas de sicarios o milicias guerrilleras urbanas, colocaron varios explosivos pequeños en cajeros automáticos bancarios de varias calles de dicha ciudad colombiana.

Además, otro coche bomba activado por presuntos guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en Marinilla, un pueblo de Antioquia cercano a Medellín, mató a dos policías y provocó heridas a más de veinte personas.

El ELN es la segunda guerrilla del país en tamaño después de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que mantienen negociaciones de paz con el Gobierno desde 1999.

El 7 de agosto último, el presidente colombiano, Andrés Pastrana, suspendió las conversaciones que su Administración seguía con el ELN para abrir un proceso similar ante la falta de resultados, y el movimiento rebelde anunció que recrudecería sus atentados terroristas.

El presidente de la Conferencia Episcopal, Alberto Giraldo, repudió los atentados y afirmó que "no se comprende qué puede haber detrás de esto".

Giraldo, arzobispo de Medellín, subrayó que "solo cuando los colombianos comprendamos que somos una sola gran familia podremos conseguir la paz".

Los últimos atentados recordaron la época conocida como "narcoterrorismo", alrededor de 1990, en la que los narcotraficantes del cartel de Medellín, cuyas extradiciones reclamaba Estados Unidos, ejecutaron decenas de ataques con explosivos que aterrorizaron a la población.

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