Alcanzan un frágil acuerdo climático

El texto final fijó sólo metas generales y no es vinculante; fue gestado agónicamente por EE.UU., Brasil, China, India y Sudáfrica
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19 de diciembre de 2009  

COPENHAGUE.- Después de casi dos semanas de idas y venidas, tensas negociaciones y muchos desencuentros, la cumbre climática de la ONU concluyó ayer en Copenhague con sabor agridulce: los jefes de Estado y de gobierno alcanzaron un "modesto" acuerdo, que no es vinculante y que no establece metas de reducción de la emisión de gases contaminantes, sino que pide sólo "profundos recortes".

El pacto, considerado un "compromiso mínimo", fue gestado agónicamente por Estados Unidos, Brasil China, India y Sudáfrica, y aún debía lograr la aprobación en el plenario de la cumbre. El texto sólo prevé limitar el calentamiento global a dos grados Celsius respecto a los niveles pre industriales, aunque se trata de un objetivo "voluntario" y no fija un plazo temporal.

"[El acuerdo] no es suficiente para luchar contra la amenaza del cambio climático, pero es un primer paso importante", declaró el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, antes de abandonar la capital danesa, y estimó que un acuerdo vinculante será "muy difícil" y necesitará tiempo.

Obama dijo que el acuerdo incluye una forma de verificar la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, un punto resistido especialmente por China. No obstante, se trataría de un mecanismo de control internacional aún por definir. Según el acuerdo, cada país debe enumerar las acciones para reducir las emisiones, señalando montos específicos, dijo un funcionario norteamericano.

Al cierre de esta edición, los detalles del pacto aún no habían sido anunciados oficialmente. Los compromisos de los países industrializados para reducir las emisiones de dióxido de carbono, uno de los aspectos clave para poder frenar el calentamiento global y uno de los temas más polémicos de la cumbre, quedaron postergados para enero próximo. Las cifras de reducción deberán ser comunicados por los países que aceptaron el acuerdo a más tardar el 1° de febrero de 2010, informaron fuentes locales.

Del texto del acuerdo se quitó la frase en la que se afirmaba que los países ricos se comprometían a reducir sus emisiones en un 80% en 2050 y los países en vías de desarrollo tomaban un compromiso de reducción del 50% en 2050.

La Unión Europea expresó su "decepción" por el resultado, mientras que el delegado de Sudán, Lumumba Stanislas Dia-Ping, cuyo país preside el G-77, que reúne a 130 países en vías de desarrollo, declaró que el acuerdo era "el peor de la historia" y "sólo un proyecto de declaración".

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, no ocultó su decepción al afirmar que "se han hecho muy pocos progresos" y señaló que China seguía empeñada en que la verificación de sus emisiones por parte de terceros suponía "una injerencia" en su soberanía, un punto de fricción entre Obama y el premier chino, Wen Jiabao.

Según informó The New York Times , Obama irrumpió en una reunión a puertas cerradas entre delegados chinos, brasileños e indios, pese a la protesta de los agentes de seguridad del gobierno de Pekín. El mandatario norteamericano afirmó que él no quería que se negociara en secreto, e ingresó en el salón.

Anteriormente, Estados Unidos había hecho un gesto considerado simbólico anteayer, por boca de su secretaria de Estado, Hillary Clinton, al afirmar que su país se sumará al esfuerzo económico internacional con 100.000 millones de dólares anuales para 2020 con el fin de ayudar a que los países pobres puedan luchar contra el cambio climático.

A cambio de su promesa económica, Washington esperaba un gesto de Pekín, que terminó siendo poco ambicioso. El gigante asiático valoró como "positiva" la decisión estadounidense, pero se negó a permitir que sean organismos internacionales los que verifiquen su baja en la emisión de gases contaminantes, que sería hasta un máximo del 45% en función de su PBI. Washington, por su parte, no hizo más concesiones a sus ya anunciados recortes de emisiones: 17 por ciento en 2020 (respecto de 2005), 30 por ciento en 2025 y 42 por ciento en 2030.

En referencia a la defensa a ultranza por parte de Pekín de mantener sus elevados niveles de crecimiento a pesar de la contaminación, el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, subrayó que la cita de Copenhague no debía convertirse en "un juego de póquer, en el que algunos se guardan un as en la manga y juegan según sus intereses". El papel de Lula para alcanzar un acuerdo final fue destacado por el propio Obama.

Por su parte, el presidente venezolano, Hugo Chávez, responsabilizó a su par norteamericano del fracaso de la cumbre. "Obama quedará para la historia como una gran frustración para los estadounidenses que creyeron en él", dijo. "Huele a azufre aquí, huele a azufre, sigue oliendo a azufre en este mundo", comentó Chávez al referirse a la participación de Obama en la cumbre.

Ante la falta de avances claros, la canciller alemana, Angela Merkel, organizará una nueva ronda de negociaciones en Bonn "dentro de seis meses" para preparar la próxima conferencia sobre el clima en México, a fines de 2010.

Protagonistas

BARACK OBAMA

Presidente de EE.UU

"[El acuerdo] no es suficiente para luchar contra la amenaza del cambio climático, pero es un primer paso"

LUIS INACIO LULA DA SILVA

Presidente de brasil

"Esto no debería ser un juego de póquer, en el que algunos se guardan un as en la manga y juegan según sus intereses"

MANMOHAN SINGH

Primer Ministro de la India

"El resultado [de Copenhague] puede estar por debajo de nuestras expectativas"

ANGELA MERKEL

Canciller de Alemania

"Hemos avanzado un paso, pero me hubiera gustado que se dieran más"

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