Amante de los rifles y vinculado a un grupo supremacista blanco

Terry Spencer
Kelli Kennedy
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16 de febrero de 2018  

MIAMI.-La vida de Nikolas Cruz se dibujó con toda nitidez a los ojos de los investigadores de la masacre de la secundaria Marjory Stoneman Douglas, en Parkland, que dieron con un joven que tenía una fijación por las armas de fuego y fue vinculado a un grupo de supremacistas blancos.

Quienes lo conocían lo describieron como "un chico con problemas", por decir lo menos, que había llenado su perfil de Instagram con fotos en pose con sus armas preferidas. Un año antes había sido expulsado del colegio al que decidió regresar anteayer, armado hasta los dientes, para perpetrar la matanza.

Durante un tiempo concurrió a una clínica de salud mental que también abandonó hace un año, en medio del tratamiento. En cambio, se vinculó o siguió vinculado con un grupo supremacista blanco, la República de Florida (ROF, por sus siglas en inglés), que en su página web se describe como una "organización de derechos civiles blancos" que busca un "etnoestado blanco".

Jordan Jereb, líder del grupo racista, dijo que Cruz efectivamente tenía relación con ellos. Pero aclaró que "actuó por su propia cuenta" y era "el único responsable de lo que acaba de hacer".

El movimiento afirma ser "una organización que tiene una milicia". "No todos en ROF son obligados a seguir entrenamiento paramilitar. Pero todos son impulsados a armarse", señala su página. Según fuentes del Pentágono, que no dieron detalles, el joven de 19 años tenía en efecto entrenamiento militar, una combinación explosiva que estalló en el campus de Parkland, convertido en campo de tiro.

Dakota Mutchler, una alumna de 17 años que cursaba en la escuela de Parkland, admitió haber sido amiga de Cruz. Pero se distanció cuando Nikolas "empezó a volverse cada vez más raro". Cada vez más hosco, irascible y violento, fuera de control y abierto a cualquier locura.

Mutchler recordó un posteo de Cruz en Instagram sobre matar animales, y que había hablado sobre hacer prácticas de tiro en su jardín con una pistola de balines. "Empezó a tomar de punto a una de mis amigas, amenazándola, y a partir de ahí corté el contacto", señaló.

"Creo que todo el mundo pensaba que si alguien iba a hacerlo (una masacre en la escuela), sería él", agregó sobre el desorbitado carácter de su antiguo amigo, sobre el que había un consenso asentado entre los alumnos de su peligrosidad y de su previsible paso a la acción. "Honestamente, muchos decían que barrería el colegio", resumió otro alumno.

Nacido en septiembre de 1998, Nikolas Cruz y su hermano fueron adoptados de bebes por una pareja que rondaba los cincuenta años. Su padre adoptivo murió hace varios años de un ataque cardíaco, y su madre, Lynda Cruz, murió de neumonía unos meses atrás.

Dos veces huérfano, los adolescentes quedaron bajo la tutela de una familia amiga de sus padres. Ellos sabían de su fusil semiautomático AR-15, que dejó guardado en un gabinete. Según Jim Lewis, abogado de la familia, la presencia del arma no tenía ningún significado particularmente grave. En todo caso hablaron del tema y le dejaron tenerla a cambio de guardarla bajo llave. Pero la llave la tenía él.

"Esta familia hizo lo que pensó que era correcto, que fue recibir a un chico con problemas y tratar de ayudarlo, y eso no significa que no pueda traer cosas a la casa. Tenían el fusil bajo llave y creyeron que sería suficiente, que no habría problemas. No creyeron que sería capaz de hacer algo así", dijo Lewis.

Consultado por la televisión local, un estudiante del colegio que Cruz atacó dijo que este le había comentado que tenía armas en la casa, y que le había hablado suelto de cuerpo de usarlas. "Decía que disparaba su fusil porque le daba una sensación de embriaguez".

Ayer, el agresor narró a los investigadores que empezó a disparar a los estudiantes en los pasillos de la escuela y que llevaba consigo cargadores con municiones escondidos en su mochila. Y añadió que cuando comenzaron a huir, se desprendió del rifle AR-15 (adquirida el año pasado) y se sacó la ropa que llevaba para mezclarse entre la gente.

Melisa McNeill, abogada de Cruz, lo describió como "triste y atormentado por los remordimientos".

"Es plenamente consciente de lo sucedido y es un ser humano destruido", señaló, luego de la audiencia que convalidó el arresto.

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