Análisis: con la designación de Harris, Biden optó por la moderación y por evitar riesgos

Biden es el candidato presidencial demócrata
Biden es el candidato presidencial demócrata Fuente: AFP
Rafael Mathus Ruiz
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11 de agosto de 2020  • 19:05

WASHINGTON.- Luego de meses de especulaciones, un intenso escrutinio, presiones internas y un fuerte lobby dentro y fuera del propio Partido Demócrata, Joe Biden optó por la opción más segura.Kamala Harris, senadora por California, quien finalmente será su compañera de fórmula, es una apuesta histórica y osada, pero, a la vez, es la candidata que menos riesgos ofrecía para recorrer el camino a la Casa Blanca.

Desde mediados de marzo, cuando Biden se comprometió a elegir a una mujer como vicepresidenta en el último debate de las primarias con el senador socialista Bernie Sanders, Harris apareció primera en la lista de candidatas, que llegó a tener más de una docena de nombres. Fue siempre la favorita: una figura fresca, joven, hija de inmigrantes, carismática -la han llamado la "mujer Obama"-, y lo suficientemente preparada y fogueada en la alta arena política de Estados Unidos como para asumir la presidencia el primer día. Era una condición sine qua non para ser la elegida: de triunfar, Biden jurará con 78 años.

Biden siempre dijo que buscaba alguien con quien tuviera afinidad, alguien con quien se sintiera "simpático", en sus propias palabras. Al igual que Biden, Harris es una política progresista moderada, que encaja a la perfección con la visión del cambio y progreso que pregonan Barack Obama, los Clinton, o también figuras nuevas como Peter Buttigieg o Amy Klobuchar: cambio, si, pero con concesiones, sin la revolución rupturista que pregonan Bernie Sanders o Alexandria Ocasio-Cortez, o el "cambio estructural" que proponía la senadora Elizabeth Warren. Un cambio gradual, progresivo.

Pero, más allá de esa afinidad ideológica, la elección de Biden tuvo también un condimente altamente personal. Durante su gestión como Fiscal General de California, Harris construyó una estrecha amistad con Beau Biden, el fallecido hijo del candidato demócrata cuya memoria sobrevuela su campaña, quien ocupaba el mismo cargo en Delaware. Es inevitable asumir que ese vínculo terminó por darle a Harris un hilo de luz de ventaja respecto de sus rivales.

Biden ya había dicho que elegiría a una mujer, y esa era ya de por si una apuesta osada que buscaba reforzar el vínculo del Partido Demócrata con un electorado crucial que jugó fuerte en 2018, y lo hará de nuevo este año. Al frente en las encuestas -lleva más de ocho puntos de ventaja sobre el presidente, Donald Trump, según el promedio de sondeos del sitio FiveThirtyEight-, Biden no necesitaba patear el tablero. Al contrario: su principal prioridad era evitar cometer el error que cometió John McCain, en 2008, cuando eligió a la por entonces gobernadora de Alaska, Sarah Palin. Otras candidatas, como Susan Rice; la alcaldesa de Atlanta, Keisha Lance Bottoms; la congresista Karen Bass, o la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, eran alternativas más arriesgadas que Harris.

Biden le debe su campaña a los afroamericanos, que revivieron su candidatura cuando estaba en coma luego de durísimas derrotas en las primarias de Iowa y New Hampshire, en aquella lejana realidad previa a la pandemia del coronavirus. La elección de Harris es, también, un reconocimiento a ese apoyo que recibió Biden durante la primaria, y al enorme peso que tienen los afroamericanos dentro del Partido Demócrata.

En 2016, unos cuatro millones de demócratas optaron por quedarse en sus casas el día de la elección. El resultado fue el triunfo de Donald Trump . Biden dista de tener el carisma de un Bill Clinton o un Barack Obama, no es un revolucionario como Bernie Sanders, o una enciclopedia de políticas públicas como Elizabeth Warren. Tampoco tiene la capacidad para "encender" a su base como Trump. La elección de Harris apunta también a cubrir ese déficit.

El principal riesgo de la elección de Biden puede ser mantener viva la grieta en el Partido Demócrata. Biden siempre dijo que se veía como un "puente" a una nueva generación de figuras. Con su decisión, Biden dice que el futuro es Harris, que es, en cierto modo, una forma de decir que el Partido Demócrata debe olvidar la revolución de Sanders. Warren hubiera sido una alternativa para cimentar la unidad demócrata, pero la campaña de Biden siempre apostó por la moderación. Ese es el camino que ven a la Casa Blanca. Si es el camino acertado o no, se sabrá luego de que todos los votos sean contados.

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