Ante la Asamblea General de la ONU, Susana Malcorra manifestó su solidaridad con las familias de los jóvenes fallecidos en la Time Warp

Malcorra se solidarizó con las familias de los jóvenes que murieron en una fiesta electrónica
Malcorra se solidarizó con las familias de los jóvenes que murieron en una fiesta electrónica Crédito: Prensa Cancillería
La canciller mencionó el caso en su discurso en Nueva York, durante la sesión especial para discutir la política de drogas
Rafael Mathus Ruiz
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20 de abril de 2016  • 13:41

NUEVA YORK.- Susana Malcorra se paró detrás del podio de la Asamblea General, y antes de desplegar los pilares de la política de drogas del gobierno de Mauricio Macri , recordó a los cinco jóvenes que murieron en la fiesta electrónica de Time Warp en Costa Salguero.

"Quisiéramos reiterar nuestra más profundas condolencias y solidaridad con las familias y los seres queridos de los jóvenes afectados por esta tragedia, que se suman a la lista incalculable de víctimas en todo el mundo del problema de las drogas", dijo la canciller argentina.

La jefa del Palacio San Martín incluyó esa mención a la tragedia de Costa Salguero a último momento en lo que fue su primer discurso como canciller ante los miembros de la asamblea general de Naciones Unidas, reunidos en Nueva York para una sesión especial para discutir la política de drogas, la primera desde 1998. El encuentro dejó un documento, aprobado ayer, al inicio del debate, que resume el choque actual que dominan la política global de drogas: los países reformistas, como Canadá, varios países europeos y algunos latinoamericanos, como México, Colombia y Uruguay, que avanzan hacia la legalización, y los de la "línea dura", que favorecen el status quo, como Rusia, China, países árabes como Irán, Egipto o Indonesia y Singapur.

La Argentina ha ensayado una posición intermedia, o "ambigua", según describieron varias voces en Naciones Unidas. Malcorra respaldó el enfoque de salud para la política de drogas, y dijo que los derechos humanos son una "parte integral" de la postura argentina frente al problema. Pero el Gobierno se ha mostrado renuente a la idea de avanzar en la despenalización del uso de drogas, una política respaldada, según la lectura de quienes favorecen la reforma, por el amparo de los derechos humanos.

"Las personas tienen que estar al centro de la política de drogas. Sostenemos un cambio desde la sustancia hacia las personas", indicó Malcorra, en una de las definiciones que brindó en el discurso. Había que trabajar, agregó, a favor de la "inclusión social".

Malcorra dijo que los enfoques de las políticas para luchar contra el flagelo del abuso de drogas debían basarse en "evidencia científica", y contribuir al fin último: la salud y el bienestar de la humanidad. Condenó la pena de muerte, aplicada por los delitos de drogas en Indonesia o Singapur, una postura que puso a la Argentina a la par de Europa y los países más progresistas.

"Vemos con mucho agrado que los derechos humanos son una parte esencial e indivisible para abordar el problema mundial de las drogas", señaló luego, en referencia al documento final del encuentro.

Malcorra dijo que la Argentina promovía un enfoque "integral y balanceado" entre la lucha al narcotráfico y la reducción de la demanda. Pidió mayor colaboración global para enfrentar al crimen organizado.

"La herramienta imprescindible para enfrentar el problema mundial de las drogas es la cooperación internacional", afirmó.

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