Apoyo europeo a una fuerza de paz

La UE debate el envío de tropas a Afganistán; chocaron manifestantes y policías
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15 de diciembre de 2001  

LAEKEN, Bélgica.- "La vida es sueño", decía Calderón de la Barca y lo mismo debió haber pensado ayer el canciller belga, Louis Michel al anunciar, al inicio de una cumbre de dos días en este florido suburbio de Bruselas, el envío de un contingente de tropas de paz a Afganistán por primera vez bajo la bandera de la Unión Europea.

"Una decisión sin precedente en la historia", señaló entusiasmado el ministro actualmente al frente de la presidencia rotativa de la UE. "Y la tomamos en forma unánime -agregó con orgullo-. Los 15 países de la Unión participarán en las operaciones."

Lástima que todo fue un malentendido. Los líderes europeos sólo acordaron ayer "respaldar" la eventual misión de mantenimiento de paz en Afganistán. Pero Michel no actuó solo en esta comedia de equívocos. El Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad de la UE, el español Javier Solana, corroboró sus palabras y hasta dio detalles. "La fuerza será integrada por unos 3000 a 5000 hombres, actuará en Kabul y será encabezada por Gran Bretaña", aseguró.

La noticia fue una sorpresa, sin embargo, para el canciller británico Jack Straw, que sabía que el tema se estaba analizando en una reunión, no aquí, sino en Londres. Y de la cual participaban sólo cuatro países de la UE (Francia, Alemania, España, Italia, Reino Unido) junto a Estados Unidos, Turquía y Jordania.

En teoría

"No se ha tomado ninguna decisión específica. La confusión seguramente radica en la buena voluntad expresada por todos", indicó el primer ministro británico, Tony Blair, que discutió "en teoría" aspectos logísticos de la fuerza con el presidente francés, Jacques Chirac, y el jefe de gobierno alemán, Gerhard Schroeder.

El canciller alemán, Joschka Fischer, señaló: "Aunque quisiéramos hacerlo no podemos porque no contamos con las estructuras de defensa necesarias. Esta es una cuestión a ser manejada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas".

En otro llamado a la realidad, el presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, advirtió a los jefes de gobierno europeos que Afganistán necesita 7200 millones de dólares en los próximos cinco años para su reconstrucción.

La confusión imperante puertas adentro se manifestó también en las calles. Aunque con violencia. Unos 8000 activistas con pancartas del Che Guevara y Carlos Marx al hombro se vieron envueltos en una batalla campal con la policía luego de que un grupo de anarquistas enmascarados atacó dos bancos y una comisaría cercana al Centro de Prensa de la cumbre.

Los ladrillos y las botellas arrojados por los agresores fueron respondidos con gases lacrimógenos, lo que no impidió que muchos siguieran vociferando consignas contra la "guerra capitalista". Hubo 40 detenidos.

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